Censurados por el Nombre de Cristo

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.

1 Pedro 4:14

Aunque la mayoría de la gente no lo pueda entender, ser injuriado y maltratado por el nombre de Jesucristo es un honor y un privilegio. Por eso la Escritura es tan reiterativa en llamar   bienaventurados a los que padecen persecución y otras aflicciones a causa de Jesús y el evangelio. Hay que estar muy conscientes de a quién servimos. Jesucristo es Rey de reyes y Señor de señores, es el Hijo de Dios, el Verbo hecho carne y el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Si nos rechazan por servirle, en lugar de entristecernos, nos gozamos, porque Él está con nosotros.

La Biblia dice la verdad sin dorar la píldora. En ningún momento la Escritura oculta que la vida cristiana es muy difícil, todo lo contrario, habla bastante sobre aflicción, tribulación, persecuciones, tomar la cruz cada día, negarse a sí mismo, poner la otra mejilla y dar la milla extra, entre otras cosas. En todo momento, tanto el Señor Jesús como los apóstoles enfatizaron en que habrían dificultades en el camino, incluso, todos ellos las padecieron: los metieron a la cárcel, los apedrearon, los persiguieron y casi todos fueron martirizados.

Pero la censura a los cristianos no se limitó a los tiempos bíblicos. Los primeros tres siglos de la iglesia fueron de total persecución tanto por los romanos como por los judíos. A medida que el número de cristianos iba aumentando, su influencia en el imperio también creció. Fue de esa manera que un emperador, Constantino, como una manera táctica de solidificar su poder, decretó el cristianismo como la religión oficial del imperio romano. De esta manera, la iglesia dejó de ser perseguida, pero a partir de ese momento, las cosas cambiaron de forma radical dentro de ella.

Hasta los tiempos de Constantino, los cristianos estuvieron conscientes de que podían ser censurados por el nombre de Cristo. Pero cuando la censura iba a ocurrir en la acera de enfrente, los que practicaban otras religiones tomaron la decisión de unirse a la nueva religión oficial del imperio. La mayoría de los nuevos “cristianos” provenían del paganismo y habían sido personas de influencia quienes se “convirtieron” con el único propósito de no perder sus privilegios.

Pero eso significó que la iglesia se llenó de falsos convertidos y con el correr de los siglos fue cambiando completamente hasta el punto de abandonar gradualmente la doctrina original que Jesucristo transmitió a Sus apóstoles. Entonces la censura y la persecución continuaron, pero ahora de parte de la jerarquía de la iglesia hacia los cristianos que cuestionaban sus nuevos dogmas alejados de la sana doctrina.

Millones de verdaderos cristianos han sido martirizados a través de los siglos y la orden de ejecutarlos ha venido muchas veces desde dentro de una institución que también se proclama cristiana. Este mensaje no es una crítica malsana hacia ningún grupo religioso particular. Todo lo que he dicho aquí son hechos históricos comprobables los cuales fueron también previamente profetizados en la propia Palabra de Dios. Por dos milenios, los verdaderos cristianos han sido censurados y perseguidos, aún por otros que se dicen ser cristianos. Eso no ha parado hoy día, y si pasara contigo, recuerda lo que dice 1 Pedro 4:14: Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Dios te bendiga.

Suffering for Righteousness’ Sake

But even if you should suffer for righteousness’ sake, you are blessed. “And do not be afraid of their threats, nor be troubled.” But sanctify the Lord God in your hearts, and always be ready to give a defense to everyone who asks you a reason for the hope that is in you, with meekness and fear; having a good conscience, that when they defame you as evildoers, those who revile your good conduct in Christ may be ashamed.

1 Peter 3:14-16

In this world of every man for himself, true Christians may seem like alien beings. When reading the instructions that 1 Peter 3: 14-16 gives to followers of Christ, anyone who lives attached to the parameters of the world would think we’re crazy. How can anyone feel blessed while persecuted? Why give a gentle and reverent defense? Surely the world reacts differently. The live haunted distressed and fearful and defend like a wounded animal.

And although many see it as a rarity endure the suffering and rejoice because of the righteousness of God, in life many people do it for other reasons. Many people make long lines for hours to go to a sporting event or a concert of their favorite artist. Some are scrambling to get the best seat and endure hunger, heat, cold, sun and rain just to achieve their goal.

In recent years, the United States has been going on a phenomenon that is far crazier to me than rejoice persecution for Christ’s sake. The day after Thanksgiving has been called Black Friday. The shops at the malls sell all just for the day at special prices. At first stores opened in the early hours of Friday morning, i.e. at about 8 am. Over time, some stores have begun to open earlier and others are opening even from late Thursday.

As Black Friday activity was gaining popularity, many people began practicing camping at the gates of the stores to be the first to go to take advantage of special prices. Many of these people put up with the weather, physical needs and even fought with others for the few top spot. And for each of them, the Day of Thanksgiving lost its importance because their main interest was bought at a good price and do not care what they would suffer because eventually they would come out with his trophy, the coveted item purchased for a fraction its price.

And I wonder how is it possible that there are people willing to suffer whatever just to acquire first one the newest version of the iPhone? How is it possible that there are women capable of risking their life in order to look beautiful and young? How is it possible that there are men able to sleep in the street in a strange country, go hungry and leave their family for a month not only lost the Soccer World Cup? How can we endure all that and we find heavier suffering for Christ?

At present, most people look to Jesus as an outlet for their problems. When there is disease, deprivation and loneliness, everyone cries out for prayer or makes an attempt to accept Jesus Christ. For the same reason, when trials come, those who had sought Him because of their problems, they’ll run. I tell you, do not do that it’s better to endure the sufferings and feel blessed. God bless you.

Padeciendo por Causa de la Justicia

Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.

1 Pedro 3:14-16

En este mundo del sálvese quien pueda, los verdaderos cristianos pueden parecer seres de otro planeta. Al leer las instrucciones que 1 Pedro 3:14-16 da a los seguidores de Cristo, cualquiera que viva apegado a los parámetros del mundo pensaría que somos locos. ¿Cómo es posible que alguien perseguido se sienta bienaventurado? ¿Por qué presentar una defensa mansa y reverente? De seguro que en el mundo se reacciona de otra manera. El perseguido viviría angustiado y temeroso y se defendería como fiera herida.

Y aunque muchos vean como una rareza aguantar y gozarse el padecimiento por causa de la justicia de Dios, en la vida mucha gente lo hace por otras causas. Mucha gente hace largas filas por horas para ir a un evento deportivo o un concierto de su artista favorito. Algunos hasta se pelean por conseguir el mejor asiento y aguantan hambre, calor, frío, sol y lluvia con tal de alcanzar su objetivo.

En los últimos años, en los Estados Unidos de América ha estado ocurriendo un fenómeno que para mí es mucho más loco que gozarse ser perseguido por causa de Cristo. El siguiente día al de Acción de Gracias ha sido denominado el Viernes Negro. Las tiendas de todos los centros comerciales venden solo por ese día a precios especiales. Al principio, las tiendas abrían a primeras horas de la mañana del viernes, es decir, cerca de las 8 de la mañana. Con el tiempo, algunas tiendas han comenzado a abrir más temprano y otras ya están abriendo incluso desde la noche del jueves.

A medida que la actividad del Viernes Negro fue ganando popularidad, mucha gente inició la práctica de acampar frente a las puertas de las tiendas con el fin de ser los primeros en entrar para aprovechar los precios especiales. Muchas de esas personas aguantaban las inclemencias del tiempo, las necesidades físicas e incluso se peleaban unos con otros por el mejor puesto. Y para cada uno de ellos, el Día de Acción de Gracias perdía su importancia porque su mayor interés era comprar a un buen precio y no les importaba lo que padecerían porque al final iban a salir con su trofeo, el artículo anhelado adquirido por una fracción de su precio.

Y yo me pregunto ¿cómo es posible que haya gente dispuesta a padecer lo que sea con tal de adquirir primero que nadie la versión más nueva del iPhone? ¿Cómo es posible que existan mujeres capaces de poner en riesgo su vida con tal de verse bellas y más jóvenes? ¿Cómo es posible que haya hombres capaces de dormir en la calle en un país extraño, pasar hambre y dejar por un mes su familia solamente por no perderse la Copa Mundial de Fútbol? ¿Cómo es posible que aguantemos todo eso y nos pese padecer por Cristo?

En la actualidad, la mayoría de la gente mira a Jesucristo como una válvula de escape a sus problemas. Cuando hay enfermedades, carencias y soledad, todo el mundo clama por oración o hace el intento de aceptar a Jesucristo. Por la misma razón, cuando llegan las pruebas, los que habían buscado de Él por causa de sus problemas, saldrán corriendo. Yo te digo, no lo hagas, mejor soporta los padecimientos y siéntete bienaventurado. Dios te bendiga.

Our Reward in Heaven

Blessed are you when men hate you, and when they exclude you, and revile you, and cast out your name as evil, for the Son of Man’s sake. Rejoice in that day and leap for joy! For indeed your reward is great in heaven, for in like manner their fathers did to the prophets.

Luke 6:22-23

The things of God seem to have no logic or sense when we analyze them humanely. In the natural, it is not nice to be hated, excluded, reviled and rejected as bad. When any of these things happen to us in life, we feel miserable and sad. It is unlikely that one who has something like this; he wishes to have a party and be happy. But the Lord says in Luke 6:22-23: Rejoice in that day and leap for joy! For indeed your reward is great in heaven.

In 2009 I went on a mission trip to Medellin, Colombia. It was a trip in which I saw the Spirit of God moving with power and authority wherever we went. I have many anecdotes of that trip; but one that struck me most was the story of Luis, a young man whom I met in one of the churches we visited and since that he then went everywhere to the point that he did not lose even one of the services in which we minister.

Luis lived in one of the worst neighborhoods of Medellin. From a young age he was involved in criminal activities in the world of drug trafficking. His mission was to supply weapons to the gunmen. Luis lived from this job and he used to nourish his wife and the rest of his family. His income could comfortably exceed the average of his neighborhood and of course that his wife did not mind the dirty source of that money just to satisfy her material needs.

A few months before our trip to Medellin Luis history changed radically. He had a personal encounter with Jesus Christ and the Holy Spirit gave him conviction of sins. Luis realized that he could not be a Christian and continue the life he led. Then he decided to nip with criminal activities and devote his life to the Lord while trying to earn a living in an honest way.

After Luis changing not only his income dwindled, it resulted that his wife began to hate him and kept away from him because of Jesus Christ. From his rebirth in Christ, Luis was teased and all kinds of abuse from his family and those closest to him. And they saw him as the bad guy for leaving the past behind and embraced the faith of the Son of God. Even many “pious” people looked askance at his criminal background and doubted his conversion.

At all times, Luis endured all these trials believing the promises that he and his household would be saved, as would happen a time later. As the case of Luis lots and the reward in heaven for those who successfully pass the trails it is more than guaranteed. I also went through my trails, like other people I know. But the important thing is to believe more in what the Lord says that what people say.

Having a personal encounter with Jesus Christ and be born again is the best experience that a human being can have in his or her life. It happened to Luis, it happened to me and it will happen to you if you open your heart to who loved you so much that He gave His life for you on the cross. When you do that, chances are that you become the object of ridicule, just like Luis, just like me. But do not fear of that because your name has been registered in heaven. God bless you.

Nuestro Galardón en los Cielos

Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.

Lucas 6:22-23

Las cosas de Dios parecen no tener ni lógica ni sentido cuando las analizamos humanamente. En lo natural, no resulta agradable ser aborrecido, apartado, vituperado y desechado como malo. Cuando cualquiera de esas cosas nos ocurre en la vida, uno se siente desgraciado y triste. Es poco probable que quien padezca algo semejante tenga deseos de hacer una fiesta y estar contento. Pero el Señor dice en Lucas 6:22-23: Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos.

En 2009 fui en un viaje misionero a Medellín, Colombia. Fue un viaje en el cual vi al Espíritu de Dios moverse con poder y autoridad por todos los lugares donde fuimos. Tengo muchas anécdotas de ese viaje; pero una de las que más me impactó fue la historia de Luis, un joven a quien conocí en una de las iglesias que visitamos y que luego nos siguió por todos lados al punto de que no se perdió ni uno solo de los servicios en los cuales ministramos.

Luis vivía en uno de los peores barrios de Medellín. Desde muy joven se vio involucrado en actividades delictivas dentro del mundo del narcotráfico. Su misión era la de suministrar las armas a los sicarios. De este oficio vivía Luis y sustentaba a su esposa y al resto de la familia. Sus ingresos podían superar holgadamente la media de su barrio y, por supuesto que a su esposa no le importaba el origen sucio de ese dinero con tal de satisfacer sus necesidades materiales.

Unos meses antes de nuestro viaje a Medellín la historia de Luis cambió radicalmente. Él tuvo un encuentro personal con Jesucristo y el Espíritu Santo le dio convicción de pecados. Luis se dio cuenta de que no podía ser cristiano y continuar la vida que llevaba. Entonces él decidió cortar de raíz con toda actividad delictiva y consagrar su vida al Señor mientras trataba de ganarse el pan de manera honrada.

El cambio de Luis no solo menguó sus ingresos, sino que trajo como consecuencia que su esposa empezara a aborrecerlo y a apartarse de él por causa de Jesucristo. A partir de su nuevo nacimiento en Cristo, Luis fue objeto de burlas y toda clase de vejaciones de parte de su familia y las personas más cercanas a él. Ya lo veían como el malo de la película por haber dejado atrás su pasado y abrazado la fe en el Hijo de Dios. Incluso mucha gente “piadosa” lo miraba con recelo por su trasfondo criminal y dudaban de su conversión.

En todo momento, Luis soportó todas esas pruebas creyendo en las promesas de que él y su casa serían salvos, como pasaría algún tiempo después. Como el caso de Luis hay muchos y el galardón en los cielos de quienes pasan con éxito las pruebas está más que garantizado. Yo pasé también por mis pruebas, como otras personas que conozco. Pero lo importante es creer más en lo que dice el Señor que en lo que dice la gente.

Tener un encuentro personal con Jesucristo y nacer de nuevo es la mejor experiencia que un ser humano pueda tener en su vida. Pasó con Luis, pasó conmigo y pasará contigo si abres tu corazón a quien te amó tanto que entregó Su vida por ti en una cruz. Cuando hagas eso, es muy probable que te conviertas en objeto de burla, igual que Luis, igual que yo. Pero no debes temerle a eso porque tu nombre ha sido inscrito en los cielos. Dios te bendiga.

Do not Be Anxious with Tribulations

That no one should be shaken by these afflictions; for you yourselves know that we are appointed to this.

1 Thessalonians 3:3

I have heard many who call themselves Christians blithely say that when it comes to the world the great tribulation they will be enjoying the Lord, who would come to rescue them secretly. I would not dare to say so. If the Lord wants us to protect from the tribulation, praise the God! But if we are persecuted and troubled by the name of Jesus, also praise the God! No need to worry if we suffer tribulation, that we are appointed to this, as the Scripture says.

It is unfortunate that many modern preachers do not talk about the possibility that we are persecuted and pass tribulations. In order to gain followers, some preach that Jesus Christ is the solution to all human problems. It’s emphasized that sadness, lack, loneliness, lack of employment, among other things, will disappear automatically when we become Christians. No wonder the German evangelist Reinhard Bonnke asks: “Has reduced the gospel to a promise of sugar, seasoning and all things nice?”

In the same way the American preacher Aiden Wilson Tozer (1897-1963) was expressed when he said: “The Christian message of these times is watery or distorted to fit what is fashionable in the world, and the aim is to make the Gospel acceptable to the public.” The downside of all this is to fool people with a false gospel all you get is to bring down a path of destruction. Pleasing people preaching what they want to hear is not to love them enough because we would be closing the doors of the Kingdom of God to them.

Temporary problems of this world are nothing compared to the terrible problem of spending eternity in hell. The New Zealand evangelist Ray Comfort (1949- ) said: “Instead of preaching that Jesus ‘improves their flight,’ we should be warning sinners that one day they will have to jump from the plane.” What Comfort means is that Jesus is our parachutes we take because the plane of our lives will fall when we die. Without Christ we would end up in the vacuum of hell, we will have eternal life with Him.

The early Christians suffered and endured many afflictions because they had all this suffering for the name of Jesus was not in vain. Also they knew that the Lord had already warned they would have tribulations, as Matthew 24:9 says: Then they will deliver you up to tribulation and kill you, and you will be hated by all nations for My name’s sake. Probably many of those who have been drawn to Christ with a false gospel would run against what it says Matthew 24:9.

In the first centuries of our era, many Christians were persecuted, imprisoned, killed and suffered the cruel affliction. However, the persecution did not diminish the growth of the church. The American pastor Paul Washer (1961- ) has said about it: “The persecution has never hurt the church, prosperity does.”

Many modern Christians have lost the essence of what it means to follow Christ. We do not follow because we will be more successful or happier, but because besides Him there is no salvation. What happens to us in this world is not so important because when we put our faith in Him, we will live although we are dead. God bless you.

Que las Tribulaciones no Nos Inquieten

A fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.

1 Tesalonicenses 3:3

He escuchado a muchos que se llaman a sí mismos cristianos decir alegremente que cuando llegue al mundo la gran tribulación ellos estarán gozando del Señor, quien habría de venir secretamente a rescatarlos. Yo no me atrevería a decir tal cosa. Si el Señor nos quiere proteger de la tribulación, ¡gloria a Dios! Pero si somos perseguidos y atribulados por el nombre de Jesús, también ¡gloria a Dios! No hay por qué inquietarse si padecemos tribulaciones, para eso estamos puestos, como dice la Escritura.

Es lamentable que muchos de los predicadores modernos no hablen de la posibilidad de que seamos perseguidos y de que pasaremos tribulaciones. A fin de ganar adeptos, hay quienes predican que Jesucristo es la solución para todos los problemas humanos. Se enfatiza en que la tristeza, la escasez, la soledad, la falta de empleo, entre otras cosas, van a desaparecer de forma automática al hacernos cristianos. No en vano el evangelista alemán Reinhard Bonnke se pregunta: “¿Se ha reducido el evangelio a una promesa de azúcar, un sazonador y todas las cosas agradables?”

En el mismo sentido se expresaba el predicador norteamericano Aiden Wilson Tozer (1897-1963) cuando dijo: “El mensaje cristiano de estos tiempos es aguado o desvirtuado para ajustarlo a lo que esté de moda en el mundo, y la finalidad es hacer el evangelio aceptable al público.” Lo malo de todo esto es que engañar a la gente con un falso evangelio lo único que consigue es llevarles por un camino de perdición. Complacer a la gente predicando lo que quieren escuchar no es amarles lo suficiente porque les estaríamos cerrando las puertas del Reino de Dios.

Los problemas temporales de este mundo no son nada comparados con el terrible problema de pasar la eternidad en el infierno. El evangelista neozelandés Ray Comfort (1949- ) ha dicho: “En lugar de predicar que Jesús ‘mejorará su vuelo,’ debemos estar advirtiendo a los pecadores que un día tendrán que saltar del avión.” Lo que quiere decir Comfort es que Jesús es nuestro paracaídas que debemos llevar porque el avión de nuestra vida caerá al morir. Sin Cristo iríamos a parar al vacío del infierno, con Él tendremos vida eterna.

Los primeros cristianos sufrieron muchas aflicciones y las soportaron porque tenían presente que todo padecimiento por el nombre de Jesús no era en vano. Además sabían que el Señor ya los había advertido de tendrían tribulaciones, como dice Mateo 24:9: Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Probablemente muchos de los que han sido atraídos hacia Cristo con un falso evangelio saldrían corriendo ante lo que dice Mateo 24:9.

En los primeros siglos de nuestra era, muchos cristianos fueron perseguidos, encarcelados, asesinados y sufrieron las más crueles tribulaciones. Sin embargo, la persecución no menguó el crecimiento de la iglesia. El pastor norteamericano Paul Washer (1961- ) ha dicho al respecto: “La persecución nunca ha hecho daño a la iglesia, la prosperidad sí.”

Muchos cristianos modernos han perdido la esencia de lo que significa seguir a Cristo. No lo seguimos porque seremos más prósperos o más felices, sino porque fuera de Él no existe salvación. Lo que pase con nosotros en este mundo no es tan importante porque cuando ponemos nuestra fe en Él, viviremos aunque estemos muertos. Dios te bendiga.