God gives us Strengths

He gives power to the weak, and to those who have no might He increases strength. Even the youths shall faint and be weary, and the young men shall utterly fall, but those who wait on the Lord shall renew their strength; they shall mount up with wings like eagles, they shall run and not be weary, they shall walk and not faint.

Isaiah 40:29-31

There is no doubt that life is getting faster. We want immediate results. We use of high speeds transportation. We prepare our food in minutes. The pace that we carry wears us. So many people are suffering from anxiety and depression. The prophet Isaiah, inspired by God gives us the key to regain lost strength.

I have been a few times when I could not sleep or Lord woke me in the middle of the night. When I listened and I get up or stay without going to bed to work on the things that He has commanded me, whether I go to bed at 4 in the morning to wake up three hours later, I feel like I have slept overnight. God gives me new strength and feel no fatigue.

I see with regret as many people waste their time on activities that although at the time give some joy and pleasure, ultimately leave them exhausted. It is very common in youth supposedly going to have a party where alcohol is consumed and sometimes other more dangerous substances. During the bustle of the celebration they feel energetic and happy; but usually after the night of rumba consequences come, where fatigue is only the least serious of all.

Others become workaholic. The desire for money or for results makes these people into slaves. Do not have time to spend with their loved ones and much less with God. They are often so involved in the work even forget or overlook feeding and during evenings, they lose sleep for thinking about the tasks of the next day. Overwork decreases the strengths and it is not unusual for these people end up sick.

Whether we use our time and strengths to indulge our pleasures or live anxious to get things through our own efforts, in the end we get tired and could end up frustrated. It is not God’s desire to see us with our tongue out. It is written: Be anxious for nothing, but in everything by prayer and supplication, with thanksgiving, let your requests be made known to God (Philippians 4:6).

Since the invention cannot exceed the inventor, human wisdom is not superior to that of his creator. Let’s use our time, first, to perform the tasks that the Lord has entrusted to us. Hopefully trusting in Him, walking in faith, no matter what we do over troubled waters. God’s faithfulness is undeniable and His promises are true. We will see new strengths born in the midst of fatigue and certainly will raise us as eagles; we will run and not be weary and walk and not be faint. God bless you.

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Dios nos Da Fuerzas

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Isaías 40:29-31

No cabe duda de que la vida está cada vez más acelerada. Queremos resultados inmediatos. Usamos medios de transporte de altas velocidades. Nuestros alimentos los preparamos en cuestión de minutos. El ritmo que llevamos nos cansa. Por eso hay mucha gente sufriendo de ansiedad y depresión. El profeta Isaías, inspirado por Dios nos da la clave para recuperar las fuerzas perdidas.

Me ha pasado algunas veces en que no he podido dormir o el Señor me ha despertado en medio de la noche. Cuando le he hecho caso y me levanto o me quedo sin ir a la cama para trabajar en las cosas que Él me ha ordenado, no importa si me acuesto a las 4 de la mañana para despertarme 3 horas después, me siento como si hubiera dormido toda la noche. Dios me da nuevas fuerzas y no siento ningún cansancio.

Veo con pesar como mucha gente desperdicia su tiempo en actividades que, aunque al momento le dan cierta alegría y placer, a la postre los dejan agotados. Es muy común en la juventud irse supuestamente a disfrutar de una fiesta en la cual se consumen bebidas alcohólicas y, en ocasiones otro tipo de sustancias mucho más peligrosas. Durante el bullicio de la celebración se sienten enérgicos y contentos; pero generalmente tras la noche de rumba vienen consecuencias, entre las cuales el cansancio es solo la menos grave de todas.

Otros se convierten en adictos del trabajo. El afán por el dinero o por obtener resultados convierte a estas personas en esclavos. No tienen tiempo para compartir con sus seres queridos y mucho menos con Dios. Frecuentemente están tan involucrados en el trabajo que incluso olvidan o pasan por alto la alimentación y por las noches, hasta pierden el sueño por estar pensando en las tareas del próximo día. El exceso de trabajo disminuye las fuerzas y no es raro que estas personas terminen enfermas.

Sea que usemos nuestro tiempo y nuestras fuerzas para complacer nuestros deleites o que vivamos afanosos por obtener las cosas con nuestros propios esfuerzos, al final nos cansaremos y podríamos terminar frustrados. No es el deseo de Dios vernos con la lengua por fuera. Escrito está: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Filipenses 4:6).

Como lo inventado no puede superar al inventor, la sabiduría humana no es superior a la de su creador. Usemos nuestro tiempo, en primer lugar, para llevar a cabo las tareas que el Señor nos ha encomendado. Esperemos en Él confiados, caminando en fe, sin importar que lo hagamos sobre aguas turbulentas. La fidelidad de Dios es innegable y sus promesas son verdaderas. Veremos nacer nuevas fuerzas en medio del cansancio y ciertamente nos elevaremos como las águilas, correremos si cansarnos y caminaremos sin fatigarnos. Dios te bendiga.

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The Lord is Our Helper

Let your conduct be without covetousness; be content with such things as you have. For He Himself has said, “I will never leave you nor forsake you.” So we may boldly say: “The Lord is my helper; I will not fear. What can man do to me?”

Hebrews 13:5-6

In today’s world, most people tend to be more concerned about having more each day. The consumer society in which we live tempts us to fight to acquire what is fashionable, the latest technology and try to keep certain status. Very few seem to be motivated to what Hebrews 13:5: Let your conduct be without covetousness. But every day more strengthens the tendency to be attached to material things and money.

I think the epitome of covetousness in our society of XXI century is called Black Friday. The fourth Friday of November, just after the celebration of Thanksgiving Day, stores in large shopping malls announce huge discounts on sales that attract millions of people. At first stores opened early Friday; but many people were lining up overnight. Currently, some shops open from the early hours of Thursday night, which makes people forget to thank God and share with their family Thanksgiving dinner for shopping.

How few are happy with what they have now! Rather, many are awaiting the release of the new iPhone model to be the first to buy it. Everything, including relations have become disposable objects. It’s a real shame to see the glass half empty rather than half full. Current worst tendency is to ignore those who have next preferring introduce their smartphone or tablet to find out what happens thousands of miles away.

All the covetousness and discontent wrapping us today is the result of wanting to do everything just counting our own strength. We reject the help that God wants to give us because we exclude Him from our decisions. Then, when things do not go as we thought, we have the effrontery to get angry with God because He did not help us to indulge our desires, without taking into account that we do not ask His opinion previously.

God will not forsake us or leave us alone. He wants to be our helper and our main defender of both what happens in the visible world as the machinations of the prince of darkness. When we put all our trust in our Heavenly Father, we always go the right way, regardless of if they seem it or not.

Let us stop paying more attention to the things of the world that are here today and gone tomorrow. Let God be our north, our support, our helper, which is in accordance with plans and purposes He has for our lives. Only then can we live confident. God bless you.

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El Señor es Nuestro Ayudador

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Hebreos 13:5-6

En el mundo actual, la mayoría de la gente suele estar más preocupada por tener más cada día. La sociedad de consumo en la cual vivimos nos tienta a luchar por adquirir lo que está de moda, lo último en la tecnología y procurar conservar cierto estatus. Muy pocos parecen sentirse motivados a lo que dice Hebreos 13:5: Sean vuestras costumbres sin avaricia. Sino que cada día se afianza más la tendencia de estar apegados a las cosa materiales y al dinero.

Creo que la máxima expresión de avaricia de nuestra sociedad del siglo XXI es el llamado Viernes Negro. El cuarto viernes del mes de noviembre, justo al día siguiente a la celebración del Día de Acción de Gracias, las tiendas de los grandes centros comerciales anuncian grandes descuentos en sus ventas que atraen a millones de personas. Al principio, las tiendas abrían temprano el viernes; pero mucha gente estaba haciendo filas durante toda la noche. Actualmente, algunas tiendas abren a partir de las primeras horas de la noche del jueves, lo cual hace que la gente se olvide de agradecer a Dios y compartir con su familia la cena de Acción de Gracias para irse de compras.

¡Qué pocos están contentos con lo que tienen ahora! Más bien muchos están pendientes de la salida al mercado del nuevo modelo de iPhone con el fin de ser el primero en adquirirlo. Todo, incluso las relaciones se han convertido en objetos descartables. Es una verdadera pena que veamos el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. La peor tendencia actual es la de ignorar a quienes tenemos al lado prefiriendo introducirnos en nuestro teléfono inteligente o tableta para enterarnos de lo que pasa a miles de kilómetros de nosotros.

Toda la avaricia y el descontento que nos arropa hoy día es producto de querer hacerlo todo contando tan solo con nuestras propias fuerzas. Rechazamos la ayuda que Dios quiere darnos porque lo excluimos de nuestras decisiones. Entonces, cuando las cosas no salen como habíamos pensado, tenemos la desfachatez de enojarnos con Dios porque no nos ayudó a complacer nuestros deseos, sin tomar en cuenta que no le pedimos opinión previamente.

Dios no quiere desampararnos ni dejarnos solos. Él quiere ser nuestro ayudador y nuestro principal defensor tanto de lo que pasa en el mundo visible como de las maquinaciones del príncipe de las tinieblas. Cuando depositamos toda nuestra confianza en nuestro Padre Celestial, siempre iremos por el camino correcto, independientemente de que no lo parezca.

Dejemos de prestarle mayor atención a las cosas del mundo que hoy están y mañana desaparecen. Permitamos que Dios sea nuestro norte, nuestro soporte, nuestro ayudador, lo cual va conforme a los planes y propósitos que Él tiene para nuestras vidas. Solo de esa manera podremos vivir confiados. Dios te bendiga.

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Duty to God

Now by this we know that we know Him, if we keep His commandments. He who says, “I know Him,” and does not keep His commandments, is a liar, and the truth is not in him. But whoever keeps His word, truly the love of God is perfected in him. By this we know that we are in Him.  He who says he abides in Him ought himself also to walk just as He walked.

1 John 2:3-6

The apostle John brings a very interesting topic to ponder. The question to ask is: if we are under grace, we must also comply with the law? Why John speaks of keeping the commandments as a requirement to demonstrate that we know God? These questions can bring much theological discussion. But as always, the best way to find real answers is allowing the Spirit to give us God’s own revelation.

Once a Christian friend argued with me saying that nowhere in the Bible command us to fulfill the commandments but simply keeping them. If we seek to keep definition in the dictionary we find the following: care, monitor, guard; put something in the right place; save, not spend; comply, observe a rule; maintain, observe; guard, wary of a risk; avoid. Therefore, keeping not only means something in custody but involves compliance or observation of the rule.

The issue is not followed to the letter the commandments of God because thereby we earn heaven. First, humans are totally unable to meet God’s standard. Nobody can boast of keeping or fully complies with commandments. Second, precisely because of our inability to pass the test successfully, it is impossible for us to win heaven by our own merits.

Observe the commandments of God must be a consequence of having known Him. Once we relate to Him, it is inevitable that our lives change. When Moses met with God in the desert of Sinai, was remarkable glory of God in his face, to the point that the glow was strong enough to damage the eyes of those who watched him. So, our best proof that God dwells in us is to avoid doing all those things He rejects which has clearly written in His Holy Word.

Demonstrate the love of God for us for keeping us what His Word says. Do not turn the freedom He has given us by freeing ourselves from the chains of sin into a license to break His commandments. Although salvation is free for us, we must not forget that its price is invaluable. The cost of the blood of Jesus shed on the cross of Calvary is incalculable. God paid just as much to rescue every sinner who repents. Our obedience to His commands is only a slight acknowledgment of His great love, His delivery and the best demonstration of gratitude we can provide. Consider as our bounden duty to keep the Word of our loving Heavenly Father. God bless you.

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Deber para con Dios

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

1 Juan 2:3-6

El apóstol Juan nos trae un tema muy interesante para reflexionar. La pregunta para hacernos es ¿si estamos bajo la gracia, tenemos también que cumplir con la ley? ¿Por qué Juan habla de guardar los mandamientos como un requisito para demostrar que conocemos a Dios? Estas preguntas pueden traer mucha discusión teológica. Pero como siempre, la mejor manera de encontrar respuestas verdaderas es permitiendo que el propio Espíritu de Dios nos dé la revelación.

Una vez una amiga cristiana discutía conmigo diciendo que en ningún lugar de la Biblia nos ordenan cumplir los mandamientos sino simplemente guardarlos. Si buscamos la definición de guardar en el diccionario tenemos lo siguiente: cuidar, vigilar, custodiar; colocar algo en el lugar apropiado; conservar, no gastar; cumplir, observar una regla; mantener, observar; precaverse, recelar de un riesgo; evitar. Por lo tanto, guardar no solo significa tener algo en custodia sino implica cumplimiento u observación de la regla.

El asunto no se trata de seguir al pie de la letra los mandamientos de Dios porque con ello nos ganamos el cielo. En primer lugar, los seres humanos somos totalmente incapaces de satisfacer el estándar de Dios. Nadie puede ufanarse de que guarda o cumple a cabalidad los mandamientos. En segundo lugar, precisamente por nuestra incapacidad de pasar la prueba satisfactoriamente, es imposible que nos ganemos el cielo por nuestros propios méritos.

Observar los mandamientos de Dios debe ser una consecuencia de haberlo conocido. Una vez que nos relacionamos con Él, es inevitable que nuestra vida cambie. Cuando Moisés se reunía con Dios en el desierto del Sinaí, era notable la gloria de Dios en su cara, a tal punto que el resplandor era tan fuerte como para dañar la vista de quienes lo miraban. Así pues, que nuestra mejor demostración de que Dios mora en nosotros es evitando hacer todas aquellas cosas que Él rechaza, las cuales ha dejado claramente escritas en Su Santa Palabra.

Demostremos el amor de Dios para con nosotros guardando lo que dice Su Palabra. No convirtamos la libertad que Él nos ha dado al librarnos de las cadenas del pecado es una licencia para quebrantar sus mandamientos. Aunque la salvación sea gratuita para nosotros, no debemos olvidar que su precio es valiosísimo. El costo de la sangre de Jesús derramada en la cruz del calvario es incalculable. Justamente tanto pagó Dios para rescatar a cada pecador que se arrepiente. Nuestra obediencia a Sus mandatos es solo un leve reconocimiento de Su inmenso amor, de Su entrega y la mejor demostración de gratitud  que podemos brindarle. Consideremos como nuestro deber ineludible guardar la Palabra de nuestro amado Padre Celestial. Dios te bendiga.

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Dwelling Place in Heaven

Let not your heart be troubled; you believe in God, believe also in Me. In My Father’s house are many mansions; if it were not so, I would have told you. I go to prepare a place for you. And if I go and prepare a place for you, I will come again and receive you to Myself; that where I am, there you may be also.

John 14:1-3

When someone goes on a journey to a place other than his or her own, it is good to know that he or she will find safe lodging there. When our Lord Jesus was with His disciples, before returning to His Father’s side, He promised them that He would prepare a place for them. That promise of the Lord is not limited to His twelve closest disciples, or the 70 who He sent in pairs or those in the Upper Room at Pentecost, the promise is extended to each of those who have received Him.

In mid-2001, for certain life circumstances, I had to leave everything in Puerto Rico, where I lived and go elsewhere. One of my former teachers of Chemical Engineering received me at his home in San Antonio, Texas. It was nice to have a place where I received in this life change that I was obliged to take. I did not stay all the time at that house; but I am grateful to have been received at that home time enough until I could assert myself in my new place of residence.

Someday all will leave this world. Where do we go when life and our breath are completely gone? The answer to this question could be objective or subjective. The subjective response will depend on our belief system. So some will respond we will reincarnate; or we will go to a place of purification before the final destination; or we will be resurrected and live on Earth; or simply all ended with the death because there is nothing outside of what we know.

The objective response does not depend on human philosophies but what God says about it. The Bible is very clear about this and it says that there are only two possible places which are described accurately in the history of the Rich Man and Lazarus (Luke 16: 19-31). One of those places is tantalizing while the other is peace and comfort. This place is the home of the Father of our Lord Jesus Christ, where He advanced before us to prepare a place for everyone who has believed in Him.

The heavenly dwelling should be the goal of all. I do not think anyone has a desire to spend eternity in a place of torment. And definitely, whether or not you believe that there is something beyond after death, the reality is that something does exist and there are only two available destinations. And although we did not win the million-star hotel in heaven for what we do, the fact is that depending on our decision in life we will have or not a place booked in our behalf.

Believing in Jesus Christ, repenting of our sins and acknowledging His Lordship over our life is the decision to allow us to enjoy eternal life. Let us not miss the opportunity to secure the heavenly dwelling. Today is the perfect day to make our reservation there because we do not know whether we will have tomorrow. God bless you.

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