¿Dónde Debemos Alabar a Dios?

En la Congregación

Cuando nos congregamos en un templo o en algún otro lugar con el propósito de realizar un servicio de celebración o una reunión de célula o grupo en las casas, nuestra primera acción debe ser alabar al Señor. No es bueno llegar al lugar de reunión cuando haya terminado el momento de ministrarle a Dios porque nos estamos perdiendo de un momento especial en el cual se puede manifestar Su presencia poderosa y además estamos dando el mensaje de que solo nos interesa ir para recibir, pero que no estamos dispuesto a aportar nada.

Salmo 22:22,25: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. Tuya es mi alabanza en la gran congregación. Mis votos pagaré delante de los que le temen.

Salmo 107:32: Exáltenlo en la congregación del pueblo, y alábenlo en la reunión de los ancianos.

Salmo 149:1: ¡Aleluya! Cantad a Jehová un cántico nuevo; sea su alabanza en la congregación de los fieles.

En el Santuario

El santuario es un lugar de alabanza y adoración al Señor. No es correcto llegar a la casa de Dios con las manos extendidas para recibir, más bien debemos levantar nuestras manos primero para exaltar Su santo nombre.

Salmo 150:1: ¡Aleluya! ¡Alabad a Dios en su santuario! ¡Alabadle en su poderoso firmamento!

Entre las Naciones

Los que vivimos en lugares donde residen personas de diferentes nacionalidades, al visitar iglesias multiétnicas, hemos podido disfrutar del privilegio de alabar a Dios entre las naciones. De igual manera, cuando se va en misiones a otros países, también se da la oportunidad de alabarle entre los pueblos y las naciones.

Salmo 57:9: Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; a ti cantaré salmos entre las naciones.

En Sus Atrios

Cuando visitamos la casa de alguien, generalmente no tocamos la puerta para hacerle exigencia al dueño de casa cuando nos abre, sino que primeramente saludamos y, por lo general damos un elogio de lo que vemos al entrar. De igual manera debemos hacer con Dios y la alabanza debe comenzar desde el momento que pisamos Sus atrios.

Salmo 100:4: Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza. Dadle gracias; bendecid su nombre.

Entre las Multitudes

La alabanza a Dios debe hacerse tanto en privado como en público. Nunca debiéramos sentir vergüenza de exaltar Su nombre ante un grupo numeroso de personas. Nuestro loor a Él y nuestro agradecimiento deben de ser escuchados por todo el mundo para testimonio de aquellos que aún no creen.

Salmo 109:30: Agradeceré a Jehová en gran manera con mi boca; en medio de muchos le alabaré.

Bendiciones para todos.

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