El Enfermo Busca Curarse, Pero Quien se Cree Sano no Hace Nada

Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Lucas 5:31-32

Hay muchas personas quienes piensan que están bien, que siempre actúan perfectamente y que, por lo tanto, Dios les tiene asegurado un lugar en Su cielo. Este tipo de personas no siente en su corazón que deban arrepentirse, se sienten buenos, se sienten sanos, se sienten santos. Para estas personas, el sacrificio de Jesús en la cruz no tiene sentido porque no se identifican con el pecado. Ciertamente, ellos también necesitan del perdón de Dios aunque su orgullo y su ceguera espiritual les impide descubrir cuan contaminados y sucios están.

Los que verdaderamente reconocen su pecado y descubren el amor y el perdón en Jesús son los que más rápido se arrepienten y lo aceptan. A esos vino Jesús: a los pecadores, a los enfermos, a los cautivos, a los adictos, a las prostitutas, a los presos, a todos los marginados del mundo, a los que están mal y lo saben. Para todos ellos, Jesús es el único camino de salvación posible, por eso son los que habrán de arrepentirse y recibirle en sus corazones.

No te sientas mal si, hasta ahora que lees o escuchas este mensaje, has tomado la postura de quienes se creen buenos. Te soy honesto, por muchos años, yo pensaba igual que tú. Yo era de los que me creía bueno porque no había matado a nadie ni había estado nunca en la cárcel por algún delito. No fue sino hasta que tuve un encuentro personal con el Señor Jesús que me di cuenta de mi error, de que yo era tan pecador como el que más y que, sin su sacrificio en la cruz mi futuro eterno era irremediablemente la perdición.

La primera parte para recibir ayuda es reconocer la existencia del problema. Un borracho no saldrá del alcoholismo hasta tanto no se dé cuenta dentro de sí que tomar es dañino para él. De la misma manera, hasta tanto no reconocemos nuestra condición de pecadores no podremos encontrar solución al mayor problema de cada ser humano, un problema que tiene consecuencias eternas, el cual no termina cuando morimos, sino que, al contrario, es entonces cuando más nos afecta.

Hoy es el día que hizo el Señor para que reconozcas que no estabas tan sano como pensabas. Hoy es el día en que Dios te está diciendo que necesitas al médico divino para curar tus dolencias espirituales. Hoy es el día de dejar tu propia justicia de lado y reconocer ante tu Creador cuánto le has fallado. Jesús no vino por los que se creen justos, sino por los que se reconocen pecadores, se arrepienten y lo aceptan en su corazón. Hoy, Él ha venido a tocar la puerta de tu corazón. ¿Estás dispuesto o dispuesta a abrirle la puerta? Si es así, ahí donde estás leyendo o escuchando este mensaje, ponte a cuentas con Dios, reconoce tu condición de pecador o pecadora y pídele que te perdone y te ayude a enderezar tu camino. El perdón de Dios es gratuito; pero nos toca dar el paso de pedirlo y aceptar gozosamente Su hermoso regalo. Dios te bendiga.

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