El Paso de Fe para Servir al Señor

Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas.

Lucas 9:3

Jesús no le dijo a Sus discípulos que se abastecieran de todo lo necesario cuando los envió a predicar el evangelio y sanar enfermos, simplemente los envió con lo que tenían a la mano. Esta lección nos indica que cuando Dios nos comisiona a hacer algo, debemos obedecerle sin demora y confiar en Él, después de todo, Dios no enviará a nadie con una misión para que perezca o sufra, ¡Él es el mejor jefe que existe!

Existen personas quienes son llamadas al ministerio y no responden al llamado porque temen perder sus ingresos al dejar de trabajar secularmente o disminuir su jornada laboral por el servicio ministerial. Otros son capaces de decir que primero van a trabajar más duro y ahorrar antes de responder al llamado a fin de que no les falte nada mientras cumplen su misión ante Dios. Ambos tipos de personas están en error. La Palabra de Dios es muy clara al respecto y el Señor quiere enseñarnos a depender de Él y caminar por fe no por vista.

Uno de los testimonios más impactantes que he escuchado es el de un siervo del Señor quien fue un hombre de negocios muy próspero en Centroamérica. Cuando él le entregó su vida a Cristo, se dio cuenta muy pronto de que tenía un llamado al ministerio y, en ese momento pensó que podría costearse los viajes misioneros con su propio dinero. Sin embargo, Dios tenía otros planes y él no se integró al ministerio hasta tanto no quedara sin un centavo por la quiebra de todos sus negocios. Entonces, este hombre aprendió una gran lección de parte de su nuevo jefe, es decir, Dios mismo, aprendió que quien lo comisiona cubre sus necesidades y los gastos relacionados. Por ello, él ha sido capaz de ir tan lejos como Rusia a cumplir con su misión ministerial caminando en la fe y confiando en quien lo envió.

Sé que algunos no se sienten motivados a irse en un viaje misionero dependiendo solamente de la provisión divina. El motivo podría ser que no se sienten cómodos con recibir dinero por predicar o porque quizás piensan que no será suficiente. Te dejo con lo que dice Jesús al respecto.

No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino.  En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.  Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.  En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros. (Lucas 10:4-11)

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