Mucho Cuidado con la Avaricia

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Lucas 12:15

Jesús nos advierte de guardarnos de toda avaricia y nos explica que la vida del hombre no consiste en sus bienes y riquezas. Ante los ojos de Dios no vale más el hombre rico que el hombre pobre. Lamentablemente en nuestros tiempos, la mayoría de las personas, incluyendo a muchos creyentes, viven afanadas por tener más y más cada día. Algunos llegan incluso a cometer delitos y crímenes con tal de acumular más dinero o propiedades. El narcotráfico, el secuestro, los robos y asaltos, el tráfico de órganos humanos, la prostitución o trata de blanca, la corrupción gubernamental, el soborno, el chantaje y la extorsión son algunas de las muchas formas delincuenciales utilizadas para el fin de buscar saciar el apetito desmedido por las riquezas.

También hay muchos medios que aparentan ser más legales u honesto; pero que en el fondo persiguen lo mismo, la avaricia. Hay esquemas de enriquecimiento rápido que hoy día fascinan a la mayoría de las personas. Sin embargo, hay un hilo muy fino entre una legítima oportunidad de negocios y un fraude piramidal tipo esquema Ponzi. Por otro lado, los juegos de azar, las apuestas, los famosos viernes negros con sus especiales, entre otros, constituyen otras formas de avaricia. Nuestro verdadero valor no está en los bienes que acumulemos en esta tierra sino en los tesoros que hayamos almacenado en los cielos porque esos son tesoros eternos, son permanentes, mientras que toda riqueza terrenal es pasajera y se puede perder en un solo instante.

Voy a ser honesto contigo que escuchas o lees este mensaje, no vengo a darte cátedras de cómo se deben hacer las cosas porque yo siempre las he hecho de la manera correcta. Al contrario, como todo ser humano, he caído en situaciones semejantes y soy el primero que levanto la mano cuando hay que identificar a un culpable de ciertas cosas. Voy a contarte algo al respecto. Hace un tiempo, un hombre me presentó un negocio que parecía genial. Con 25 mil dólares me ofrecía la oportunidad de ganar millones en cuestión de algunos meses. Caí en la trampa de la avaricia y saqué todo el dinero de mi retiro, lo cual no podía hacerlo sin una penalidad gubernamental, y se le entregué al sujeto la cantidad referida. De eso ya van casi dos años y, no solo no he visto un centavo de ganancia, sino que tengo una deuda de impuesta con el gobierno y el hombre en cuestión resultó ser un fino estafador que ahora anda escondiéndose de mí y de todos los demás a quienes ha engañado.

¡Cuánta sabiduría hay en la Biblia! Y que tontos somos al no seguirla. Caemos en el error por seguir nuestra propia sabiduría o la de algún otro que nunca será más sabio que Dios. No caigamos en ambicionar demasiados bienes porque nuestro verdadero valor no es producto de nuestros bienes. No es cierto que vales por lo que tienes, sino que vales por lo que eres. Por lo tanto procura tener el mayor valor en este mundo y en la vida futura, y ese valor inmensurable se adquiere cuando te conviertes en un hijo o una hija de Dios. Da el paso de fe y escribe tu nombre el Libro de la Vida. Dios te bendiga.

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