Piénsalo Bien Antes de Afanarte

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?  Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Mateo 6:31-34

Para darnos la instrucción de lo que debemos hacer en lugar de afanarnos por acumular riquezas cuando poseemos algo, o de preocuparnos por nuestras necesidades cuando carecemos de algo, Jesús nos da la llave maestra: busquemos PRIMERO el Reino de Dios y Su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura.

Nuestro pensamiento humano nos dice que la lógica indica que a mayor esfuerzo, mayor resultado. De esa manera, aplicamos ese principio en nuestro trabajo, en nuestras relaciones familiares y de amistad e incluso hasta en nuestra relación con Dios. Es obvio que esperemos una mejor remuneración si nos esforzamos más o de que nuestros seres queridos nos verán de mejor manera si nos esforzamos más por ellos. Lo cierto es que no hay ninguna garantía en eso ya que conozco muchos casos donde el resultado del esfuerzo ha sido en vano. Pero donde se manifiesta la gran diferencia en con respecto a nuestra relación con Dios, ya que Él espera más nuestra obediencia que nuestro esfuerzo físico o mental.

Cuando mi esposa y yo íbamos a comprar nuestra primera casa, nos dimos cuenta al acercarse la fecha de cierre de que el dinero que teníamos en el banco no iba a ser suficiente. Requeríamos de unos dos o tres mil dólares más, los cuales, con nuestros ingresos, nos tomarían varias semanas para lograrlos y no disponíamos de tiempo. Entonces tratamos de buscar quien nos prestara para salir del apuro y en toda una semana de esfuerzo no conseguimos nada. Llegó el sábado y ya el cierre iba a ser el lunes, mi esposa me preguntó que iba yo a hacer. Le respondí que buscaría primero el Reino de Dios y Su justicia. Yo me había comprometido ese sábado para participar en una actividad en nuestra iglesia, así que me desconecté del problema y decidí participar de las cosas del Señor. El resultado fue que entre la noche del sábado y la mañana del domingo tres personas nos prestaron suficiente dinero para cerrar la compra de nuestra casa y sobró.

No sé qué apuro tienes en este momento. Quizás llevas tiempo orando y pidiendo a Dios que venga en tu auxilio y te provea lo que te hace falta. Hoy Dios quiere que lo busques a Él primero, que te sumerjas en Su divina presencia, que te olvides de una buena vez de las preocupaciones de la vida y te concentres en quien todo lo puede. Deja que Dios sea tu mayor anhelo, deja que sea Él quien dirija tus pasos por este mundo, permite que sea una realidad la justicia de Dios en tu vida y no busques tu propia justicia. Dios nunca miente y Su Palabra es fiel y verdadera. Así que si lo buscas primero a Él, todo lo demás va a llegar a ti en el tiempo preciso, ni antes ni después. Deja de lado el afán y deléitate en el Señor porque las añadiduras vendrán como consecuencia natural. Dios te bendiga.

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