La Higuera Estéril

Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.  Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.  Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

Lucas 13:6-9

La parábola de la higuera estéril es uno de esos pasajes poco conocidos de la Biblia de los cuales muy poco se comenta. No recuerdo haber escuchado predicar algún sermón con la misma ni tampoco haber leído algún comentario al respecto. En este día que lo he leído, me ha llamado mucho la atención. Primero, veo que es una de las 12 parábolas que solo presenta Lucas y veo que ninguno de sus versículos es comentado en la versión de la Biblia que estoy leyendo, tampoco Jesús explica el significado de la parábola. Quizás eso hace que nunca escuchara sobre ella. En esta parábola, el dueño de la viña, es decir, el dueño de la tierra, se presenta por tercer año consecutivo a buscar fruto de la higuera y, al no hallarlo, le ordena al agricultor que la corte; pero éste le pide una oportunidad más de un año en el cual él tomará cuidado de la planta para probar si da fruto y que, en caso contrario, la cortará. La historia de la higuera termina aquí y Jesús no nos dice que pasó después ni cuál es la enseñanza que pretendía darnos con la parábola.

Me he puesto a reflexionar sobre esta historia y veo dos cosas. La primera de ellas, en la que veo al dueño de la tierra que desea arrancar de raíz una planta que para él es estéril, veo la actitud imperdonable de los seres humanos ante los errores de sus semejantes. Es muy común ver hoy día como son despedidos de sus empleos los trabajadores al cometer un error, como se rompen las parejas porque uno de ellos se equivocó y el otro no lo perdonó, como se destruyen amistades de años por una ofensa no perdonada. La falta de perdón es un cáncer destructor de toda relación humana.

Por otro lado, el agricultor que le pide al dueño de la tierra una oportunidad más para probar si la planta dará fruto. Dios cada día nos da una oportunidad más de probarnos a nosotros mismos si daremos o no frutos de arrepentimiento; Dios no nos condena de una sino que nos dice: Tienes otro tiempo más para que te arrepientas de tus pecados, aceptes mi regalo de salvación y des frutos.

En la parábola, el agricultor le pidió al dueño de la tierra un año más y que si, pasado el tiempo no daba fruto, cortaría la higuera. En esto debemos de entender que nuestro paso por esta vida tiene un límite. No estaremos eternamente en esta tierra y, aunque Dios no nos condenará a la primera ofensa, como hacemos los seres humanos, sino que nos dará oportunidades, no conoceremos nunca cuándo terminará nuestra vida. Por lo tanto, la oportunidad para no ser cortado y echado al lago de fuego por la eternidad es ahora, no esperemos un año más pues no sabemos si nuestros minutos están contados. La hora de arrepentirnos es ésta, este es el día que Dios hizo para ti, para darte el regalo más precioso que jamás te hayan dado: la salvación y la vida eterna, gracias al sacrificio vicario de Su Hijo Jesús en la cruz. Arrepiéntete ahora y no sea más una higuera estéril. Dios te bendiga.

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