Lecciones que Nos Da el Salmo 23. Primera Parte

Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.  Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Salmos 23:1-6

El salmo 23 es, por mucho, el más conocido de todos los salmos; numerosas personas lo recitan de memoria; en muchas casas, los católicos devotos mantienen sus biblias abiertas en este salmo. ¿Nos hemos puesto a meditar el significado del salmo 23?

El salmo 23 está lleno por completo de hermosas promesas de parte de Dios.

  • Dios es nuestro pastor. Un pastor es un guía, un protector, alguien que tiene cuidado de nosotros, alguien que dará la cara por nosotros y quien enfrentará el peligro con tal de defendernos. Jesús nos dice: Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. (Juan 10:11)
  • Dios promete que nada nos faltará. Dios será siempre nuestro proveedor que cubrirá todas nuestras necesidades sean materiales, emocionales o espirituales. Él sabe lo que nos hace falta y se ha comprometido a suministrarnos todo. El apóstol Pablo nos dice: Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)
  • Dios nos hace descansar en lugares de delicados pastos. Dios no quiere que estemos afanosos sino que descansemos en Él, como nos dice Jesús: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo 11:28)
  • Dios nos pastoreará junto a aguas tranquilas. La promesa de Dios no deja escapar ningún detalle. Jesús nos dice: mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. (Juan 4:14)
  • Dios confortará nuestra alma. En el plan de Dios están incluidas nuestras emociones. Dios nos dará paz mental, nos consolará en la angustia y nos animará cuando las cosas parecen no ir bien. Nos dice el apóstol Juan: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. (3 Juan 1:2)
  • Dios nos guiará por sendas de justicia. Jamás dudemos de la dirección que Dios nos señale. Él siempre nos conducirá por el camino correcto y no por uno de perdición. No importa si no nos parece lógico el lugar por donde Dios nos envía, siempre será el camino verdadero. Nos dice el Señor: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:13)

 

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