Lecciones que Nos Da el Salmo 23. Segunda Parte

Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.  Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Salmos 23:1-6

  • Dios promete estar con nosotros. Si Dios está con nosotros no hay nada que temer, no importa si caminamos por el lugar más peligroso del mundo, allí estará Dios con nosotros. Jesús dijo: y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28:20)
  • Dios nos infundirá aliento. Muchas veces las cosas no ocurren como quisiésemos que pasaran. Es muy probable que en esos momentos nos desanimemos o hasta nos sintamos deprimidos; pero no olvidemos que allí estará Dios para levantar nuestro ánimo. Jesús nos dice: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! (Marcos 6:50)
  • Dios nos prepara un banquete delante de nuestros enemigos. Mientras el enemigo y el mundo pretenden torturarnos o burlarse de nosotros, Dios está preparando los mejores manjares para nosotros. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. (Lucas 13:29)
  • Dios nos unge. La unción nos capacita para ejercer el llamado que Dios nos hace para testificar de Su gran amor, de Su misericordia y perdón. El apóstol Juan dice: Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. (1 Juan 2:20)
  • Dios hace rebosar nuestra copa. Dios no es tacaño, sus bendiciones no tienen límites. Somos nosotros quienes limitamos la capacidad de Dios para bendecirnos sobrenaturalmente en abundancia por nuestra escasa fe. De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. (Hebreos 6:14)
  • El bien y la misericordia de Dios nos seguirán todos los días. En el plan de Dios no está contemplado que andemos detrás de Sus bendiciones, Él nos promete que ellas nos seguirán todos los días de nuestra vida. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16)
  • Moraremos en la casa de Dios. Jesús prometió prepararnos moradas en la casa de Su Padre. Cuando lo recibimos en nuestro corazón estamos escribiendo nuestro nombre en el Libro de la Vida. Por lo tanto, estamos haciendo una reservación eterna en la casa de Dios. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (Juan 14:2)
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