Este Debiera Ser Nuestro Mayor Anhelo

Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

Salmos 27:4-6

Quien ama verdaderamente a Dios debería buscar lo que David anhelaba: Habitar en la casa del Señor todos los días de su vida para contemplar Su hermosura y alabarle por siempre. Estos versículos demuestran por qué la Biblia se refiere a David como un hombre conforme al corazón de Dios, ya que David fue un adorador en espíritu y en verdad, justo del tipo de adorador que Dios anda buscando.

Miremos con atención lo que dice David en el Salmo 27. Lo primero que dice el salmista es “una cosa he demandado a Jehová”. Es claro que David pedía fuertemente a Dios ese anhelo de su corazón. Y en verdad, él no solo rogaba, sino que demandaba, es decir, lo pedía con exigencia. No estaba pidiendo para que no le fuera otorgada su petición, sino que no estaba esperando un NO por respuesta.

Esa actitud de David me hace recordar una hermosa canción de adoración en inglés llamada “Open up the sky” (Abre el cielo). Hay una parte de la canción que podría traducirse a nuestro idioma como: No vamos a estar satisfechos con cualquier cosa ordinaria, no vamos a estar satisfechos en absoluto. El verdadero adorador no va a quedar satisfecho con cualquier cosa sino con haber logrado tener acceso a la presencia de Dios y ver desatarse Su gloria.

Hace varios años, cuando nos disponíamos a volar hacia Medellín, Colombia en un viaje misionero, mi pastor me regaló un libro en el aeropuerto internacional de Miami. El título de ese libro es “Gloria: Experimentando la atmósfera del cielo” y lo escribió Ruth Ward Heflin. En una de las primeras páginas de ese libro leí una frase que ha marcado mi vida desde entonces: Alaba… hasta que el espíritu de adoración llegue. Adora… hasta que la gloria llegue. Luego… ¡permanece en la gloria! Fue tan impactante la frase para mí que pasé todo el viaje leyendo el libro, el cual terminé de leer en mi segundo día en Medellín.

David demandaba y buscaba con ansias habitar en la casa de Dios. Y nosotros deberíamos ser imitadores de esa actitud. No estemos satisfechos con cualquier cosa ordinaria. Busquemos la presencia de nuestro Padre Celestial con ganas, con vehemencia. Y cuando estemos ante su presencia, levantemos nuestra mejor alabanza. Llenemos de elogios a nuestro Dios Todopoderoso. Él tiene tantos atributos dignos de alabanza que no resulta difícil elogiarlo. Continuemos alabándole a Él hasta que llegue el espíritu de adoración. Entonces, rindamos nuestro corazón, nuestra vida al Altísimo, seamos unos adoradores en espíritu y en verdad, del tipo de adoradores que el Padre anda buscando. Ciertamente, si hacemos esto, la gloria de Dios se derramará sobre nuestras vidas. Que este sea nuestro mayor anhelo cada día y nuestro estilo de vida. Dios te bendiga.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s