Dios Nos Guarda del Peligro

¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

Salmos 31:19-20

Hay que entender el carácter de Dios para tener la conciencia de lo que Él hará por los que le temen, por los que confían en Él, por los que le obedecen. Dios es infinitamente bueno y esa bondad la manifiesta en los que esperan en Él. Buscar la presencia de Dios constantemente nos garantiza un refugio contra todos nuestros enemigos. Dios nos cubrirá con Su manto cuando buscamos de verdad Su cobertura. Cuando nos alejamos de la presencia de Dios nos convertimos en seres vulnerables a merced de nuestros enemigos.

David, escritor de la mayoría de los Salmos supo muy bien que Dios lo guardaba del peligro. En muchas ocasiones, y en medio de persecuciones por parte de sus enemigos, David fue librado milagrosamente de la muerte. La Biblia presenta muchas historias de hombres y mujeres que confiaron en Dios y fueron guardados de muchas situaciones peligrosas por las cuales pasaron.

Hay quien pueda decir que eso fue solo en los tiempos bíblicos. Pues te cuento que Dios continúa haciendo milagros hoy. Hace ya varios años, yo estaba en mi trabajo y recibí una llamada donde me decían que Carlos, un joven a quien habíamos evangelizado unos meses antes había sufrido un accidente laboral muy grave. Pedí permiso y salí temprano de mi trabajo para ir al hospital donde estaba Carlos. El accidente ciertamente fue para helar la sangre. El muchacho cayó de cabeza sobre el pavimento desde una altura equivalente a 3 pisos. Él se encontraba en un andamio realizando su trabajo de ayudante de construcción cuando sufrió el accidente.

Cuando entré a su habitación en el hospital, la cabeza de Carlos estaba muy hinchada; pero él estaba consciente y de buen ánimo. Me dijo que confiaba en que Dios lo guardaba del peligro y me contó que era la tercera vez que Dios lo libraba de la muerte. Me dijo que una vez lo asaltaron en un barrio de Bogotá, lo apuñalearon y lo dejaron por muerto. En otra ocasión fue mordido por una serpiente venenosa y salió bien. Por eso, Carlos estaba confiado que en esta tercera ocasión, cuando ya tenía conocimiento de Dios, él iba a salir bien de su accidente.

Los médicos que lo atendían no aseguraban su vida y le habían hecho todo tipo de estudio para ver si era necesario hacerle una operación en su cabeza. Todos los estudios resultaron negativos y Carlos no tuvo ninguna lesión grave ni requirió de ninguna cirugía. ¡Dios lo guardó del peligro! De esa misma manera, el Señor guarda a cada uno de los que en Él confían de cualquier peligro, como está escrito en Marcos 16:18: tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Dios te bendiga.

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