El Sacrificio de Jesús en la Cruz Fue Suficiente

Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra  rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

Hebreos 9:11-15

El sacrificio de Jesús en la cruz es suficiente para el perdón de los pecados. Él entró una vez y para siempre en el Lugar Santísimo para obtener así eterna redención para toda la humanidad. Cualquiera que, por ignorancia o mala intención pretenda ofrecer sacrificio de expiación de pecados no reconoce el valor de la preciosa sangre de Jesús derramada en la cruz.

Desde la caída del hombre en el Edén, Dios estableció claramente que la expiación del pecado debía hacerse a partir de un sacrificio de sangre. En Génesis 3:21 leemos: Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Adán y Eva habían pecado y fueron expulsados del paraíso; pero antes de salir del Edén fueron vestidos con pieles de animales. En cierto modo, la sangre de esos animales fue derramada para cubrir el primer pecado de la humanidad. El sacrificio de Abel (Génesis 4:4) fue agradable a Dios porque implicaba el sacrificio de sus mejores ovejas. De la misma manera, las instrucciones recibidas por Moisés contemplaban el sacrificio de corderos, ovejas, becerros, machos cabríos y otros animales como expiación por los pecados del pueblo de Israel.

Es probable que haya personas que piensen que el sacrificio de todos estos indefensos animales es una crueldad. En cierto modo, ellos no tenían ninguna culpa para ser tratados de esa manera, lo cual es verdad. ¿Quién cometió el pecado? Obviamente no fueron los animales sino nosotros los humanos. Pero las Escrituras dicen muy claramente que la paga del pecado es muerte. Por lo tanto, alguien debe pagar con su vida por los pecados y derramar toda su sangre. Por eso Dios decidió que se derramara la sangre inocente de los animales en lugar de la sangre de los humanos pecadores.

Sin embargo, la sangre animal no quitaba el pecado y, en algunas ocasiones, el sacrificio no fue aceptado por Dios. Solo la sangre de Jesucristo derramada en la cruz del calvario fue satisfactoria y suficiente para limpiar de pecado a todo aquel que en Él cree, como dijo Juan el Bautista, Jesús es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Solo su sacrificio es suficiente para salvarnos, no por lo que hacemos, sino por lo que Él ya hizo en la cruz. Dios te bendiga.

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Un comentario en “El Sacrificio de Jesús en la Cruz Fue Suficiente”

  1. Colosenses 1.24 pablo dice que completa en su cuerpo los sufrimientos q faltan de cristo por bien de su iglesia..
    1 corintios 9 27 dice que castiga su cuerpo y lo somete no valla a ser q despues de predicar quede ďescalificado

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