La Sangre de Jesús Da Libertad

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Hebreos 10:19-22

La sangre de Jesucristo nos dio la libertad de ir confiadamente hasta la presencia de Dios. Jesús no solo vino a darnos oportunidad de ser salvos y alcanzar la vida eterna, sino que restableció de una vez y para siempre la relación entre la humanidad y su Creador. Jesucristo es el camino, el único camino que nos lleva hasta la misma presencia del Dios Viviente, Él es el puente que unió la humanidad y la divinidad.

La sangre de Jesucristo también nos libera de nuestra manera vana de vivir, como nos dice 1 Pedro 1:18-19: sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Ciertamente que sin Cristo nuestra vida no tiene ningún sentido porque somos manejados por la vanidad del mundo. Solo gracias a Su sangre preciosa derramada en la cruz del calvario encontramos libertad para dejar de vivir una vida loca y entrar a una nueva dimensión espiritual viviendo para Él.

La sangre de Jesucristo nos dio la libertad de las obras muertas, como nos dice Hebreos 9:14: ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Gracias al sacrificio de Jesús en la cruz y al derramamiento de Su sangre bendita, hemos dejados de estar atados a buscar una salvación por obras inútiles. No nos salvamos por el bien que podamos hacer, ya que nuestra propia naturaleza pecaminosa contamina con el mal cualquiera buena obra. La gracia obtenida a través de Jesús nos permite salvarnos. Suyo es todo el mérito, lo único que aportamos para nuestra salvación es el arrepentimiento de nuestros pecados.

Finalmente, la sangre de Jesucristo nos libera del pecado. Dice 1 Juan 1:7: pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. El mismo apóstol Juan reseña lo que el otro Juan, el bautista, dijo sobre Jesús, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (Juan 1:29). Solo Jesús, mediante el derramamiento de Su sangre, es capaz de quitar el pecado. No existe ninguna otra vía para lograr que tus pecados y los míos sean borrados y echados al fondo del mar.

Hoy que lees o escuchas este mensaje tienes en tus manos la oportunidad de encontrar libertad para acercarte confiadamente a Dios; libertad para dejar de vivir vanamente; libertad para no tener sobre tus conciencias obras muertas y libertad del pecado. Entrégale tu vida a Jesucristo y permite que Su preciosa sangre te dé libertad; pero más que todo eso, que tengas vida eterna. Dios te bendiga.

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