Lo que Significa la Fe

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1

La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Por definición, la fe da por cierta la esperanza. Mientras estamos esperando el cumplimiento de las promesas de Dios, por la fe, declaramos por recibidas esas promesas, sin dudar ni un instante de que son reales. La fe es dar por cierto todo lo que hayamos pedido a Dios creyendo que lo hará. La fe es asegurar que Dios no miente y que todas Sus palabras se cumplirán.

La otra parte de la definición de fe implica llamar a las cosas que no podemos mirar como si ya han pasado. Es estar totalmente convencidos que lo que hoy no vemos sucederá porque Dios así lo ha prometido. Si estamos plenamente convencidos, no habrá espacios para dudar porque Dios ha hablado y Su Palabra siempre será Verdad. La fe hace posible lo que se cree imposible.

En mi caminar con Cristo, mucha gente me ha catalogado como un hombre de mucha fe. Podría pasarme la vida entera dando testimonio de las grandes maravillas que Dios ha hecho en mi vida. Es cierto que mi fe ha crecido mucho desde mi primer encuentro con Jesucristo; pero me parece que Dios mismo ya había puesto una medida de fe en mí desde mucho antes, probablemente desde mi niñez.

Cuando yo era niño, los recursos de mi familia eran muy limitados. Mi madre vivía sola conmigo y mi hermano menor. En ese tiempo, ella se ganaba la vida limpiando casas y oficinas. Los domingos, ella limpiaba una casa y, como yo no tenía clases, me llevaba consigo. Siempre pasábamos por el frente del mejor colegio de la ciudad y cada vez yo le decía a mi madre la misma frase: “Yo voy a estudiar en ese colegio”. Mi madre volteaba la cara y lloraba porque sabía que no ganaba lo suficiente para pagarme la matrícula allí.

Sin embargo, fue tanta mi certeza de lo que esperaba y mi convicción de lo que no se veía, que yo terminé estudiando y graduándome de ese colegio. Lo mejor de todo fue que estuve allí 8 años con una beca. Hoy yo puedo atreverme a decir que, sin lugar a dudas, fue Dios quien facilitó que eso sucediera. También creo que, sin yo darme cuenta debido a mi corta edad, lo que yo le decía a mi madre era un acto de fe, el cual fue respondido por Dios.

Es probable que hoy que escuchas o lees este mensaje te das cuenta que has estado anhelando algo que todavía no has conseguido. Quizás llevas tiempo orando por ese algo y piensas que Dios no te escucha o no le interesa concederlo. Antes de continuar pensando de esa manera, revisa la definición de fe y trata de ponerla en práctica. Haz que tu esperanza sea algo certero, algo concreto y verdadero. Convéncete de que, aunque no lo veas con tus ojos naturales, por fe ya está hecho. Créelo de la misma manera que ese niño pobre creía que iba a estudiar en el mejor colegio de su ciudad natal y le fue hecho. Tu Padre Celestial va a responderte conforme a tu fe. Dios te bendiga.

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