Las Bienaventuranzas

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.  Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Mateo 5:3-12

Las Bienaventuranzas o el Sermón del Monte es uno de los pasajes bíblicos más escuchados y comentados entre todas las prédicas del Señor. A mucha gente le llama la atención las múltiples promesas que encierran las palabras de Jesús: el Reino de los cielos, consolación, la tierra por heredad, ser saciados, alcanzar misericordia, ver a Dios, ser llamados hijo de Dios.

Antes de recibir cada promesa, es necesario pasar las pruebas, las cuales implican: ser pobre en espíritu, llorar, ser manso, tener misericordia, tener un corazón limpio, ser pacificador, padecer persecución por causa de la justicia de Dios, ser vituperados y perseguidos por el nombre de Jesús, ser injuriados y acusados con mentiras. Las pruebas son muy fuertes; pero el galardón en los cielos es mucho mayor aún.

En la Biblia se cuentan las historias de muchos bienaventurados quienes pasaron por pruebas muy duras. Esteban fue apedreado hasta morir, convirtiéndose así en el primer mártir del cristianismo. Juan y Pedro fueron encarcelados por predicar el evangelio. Santiago, el hermano de Juan, fue muerto a espada. Pablo sufrió múltiples pruebas, entre ellas cárcel, latigazos, pedradas, persecución, injurias, mentiras, etc.

Por dos mil años, muchos cristianos han sido martirizados por el simple hecho de mencionar el nombre de Jesús. Personalmente conozco un gran siervo de Dios quien ha sido objeto de múltiples persecuciones. Una vez fue atacado por unos sicarios en su país natal y estuvo al borde de la muerte por varios meses en un hospital. En otra ocasión fue encarcelado en otro país donde predicaba. También ha sido atacado por brujos, lo han calumniado por decir la verdad y muchas cosas más que llenarían cientos de páginas.

Hoy hay mucha gente que se acerca a Jesucristo pretendiendo obtener una vida cómoda y segura. Cuando vivimos en países donde aún se tolera el cristianismo nos olvidamos de la persecución y de las pruebas. Ya es hora de que estemos alertas y preparados porque mientras más cerca esté la venida del Señor, el enemigo andará como león rugiente buscando a quien devorar. Si nos tocara ser perseguidos, injuriados, encarcelados o heridos por causa de Jesús, en lugar de acobardarnos, levantemos nuestra frente porque Él dijo que somos bienaventurados. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s