Haciendo las Cosas para Dios en Secreto

Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Mateo 6:3-4

Jesús dice que nuestra ayuda a los demás no necesita ser objeto de propaganda, sino que lo hagamos en secreto y Dios se encargará de publicarlo por nosotros. Jesús enfatiza de nuevo en hacer las cosas en secreto, esta vez nos manda a orar al Padre en secreto. Esto significa tener intimidad con Dios, ya que la oración no es otra cosa que una conversación con nuestro Padre Celestial, la cual debe hacerse en privado, entre cada ser humano y su creador. Mateo 6:6 dice: Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Lo mismo que con la limosna y la oración, Jesús nos dice que tampoco debemos de estar promoviendo nuestro ayuno, sino que es parte de nuestra íntima relación con Dios. Leemos en Mateo 6:17-18: Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

En esta época del predominio de las redes sociales es muy fácil enterarse de las cosas casi inmediatamente. Recuerdo que desde el 31 de diciembre de 2012 estuve recibiendo paso a paso la información sobre el nacimiento de mi nieto. Yo estaba en mi casa del sur de Florida y mi nieto iba a nacer en Carolina del Norte. Desde la sala de parto, mi nuera publicaba en Facebook cada detalle de lo que iba sucediendo. Cuando ya el dolor del parto y la inminencia del nacimiento no se lo permitieron, entonces mi hijo continuó su labor. Así pude enterarme que a las 12:25 de la madrugada del 2 de enero de 2013 nació mi nieto en un hospital militar de Carolina del Norte.

Como esta historia de corte familiar, también ocurre que personas muy aficionadas a las redes sociales comentan cada detalle de lo que hacen para el Señor. Que esta mañana llevé una ayuda a los huérfanos de mis vecinos que murieron en un accidente; que hoy estoy orando para que Dios me abra los caminos en mi nuevo negocio o que a partir de hoy estaré llevando a cabo el ayuno de Daniel por 21 días. ¿Te suenan familiares estos comentarios? ¿Son bíblicamente válidos? A la luz de Mateo 6, se puede decir que no lo son. Claro, habrá personas quienes dirían que también es válido orar uno por los otros y que, por lo tanto, es necesario comunicarlo. Y es cierto, pero esa comunicación no tiene por qué ser de dominio público. Con que se llame a las personas correspondientes es suficiente.

Busquemos pues a nuestro Padre Celestial en la intimidad para orar por nuestras necesidades y por la de nuestros hermanos en la fe. No seamos promotores de nuestra propia generosidad. Cuando ayunemos, no lo publiquemos. El Señor se encargará de hacer saber lo que hacemos para Él en lo secreto y tendremos una mejor recompensa que si nos encargáramos nosotros mismo de esa tarea. Dios te bendiga.

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