Perdonar, un Requisito para Ser Perdonado

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 6:14-15

Antes de recibir perdón de parte de Dios, estamos comprometidos a perdonar a nuestros ofensores. Dios no va a perdonar a quien se cree a sí mismo incapaz de perdonar a su semejante. Estoy seguro que nadie nos ha ofendido tanto como nosotros hemos ofendido a Dios con nuestros pecados y, si Dios fue capaz de entregar a Su Hijo por el perdón de nuestros pecados, ¿qué ofensa tan grave podríamos recibir que no se pueda perdonar?

Cuando tuve un encuentro personal con el Señor Jesucristo, el Espíritu Santo me dio total convicción de mis pecados. En ese momento me di cuenta de lo sucio que estaba, de lo mucho que había ofendido a Dios y a mis semejantes. Me sentía obligado, no solo a ponerme a cuentas con Dios, sino a confesar mis faltas a aquellos a quienes había ofendido y pedirles perdón. Lo otro que sentí fue sacar de mi corazón toda raíz de amargura y perdonar a mis ofensores.

Todo eso suena muy bonito, pero lo que realmente pasó cuando yo busqué a cada persona a quien ofendí y le pedí perdón fue mayormente el rechazo. Muchas de esas personas se sintieron más ofendidas aún y hay quienes todavía a estas alturas de la vida me niegan el perdón. Sin embargo, la nota más hermosa me la dio mi hijo menor. Yo conversé con mi hijo, quien tenía entonces 11 años sobre mi encuentro con Jesucristo, luego le dije que yo no había sido un buen padre y que le había fallado. Le pregunté al pequeño si me podía perdonar y su respuesta fue la más bella expresión de amor: “Papi, si Dios te ha perdonado como me contaste, ¿quién soy yo para no perdonarte?”

Lo siguiente que te voy a decir es aplicable para mí y también para ti. Yo he ofendido mucho más a Dios que lo que haya podido ofender a cualquier ser humano. Si Dios me ha perdonado todas mis ofensas contra Él, ¿acaso soy más que Dios para rehusarme a perdonar a quien me ha ofendido? Definitivamente que la respuesta a esa pregunta es NO, ¡nadie es mayor que Dios! Por lo tanto, si tenemos disponible el perdón de Dios a través del sacrificio del Cordero inmolado en la cruz, ¿por qué negarle el perdón a nuestro prójimo?

Hoy que estás leyendo o escuchando este mensaje, te invito a que busques dentro de tu corazón si todavía guarda algún resentimiento contra alguien. No importa si esa persona te hirió demasiado, si abusó de ti o te engañó. La magnitud de la ofensa que te hicieron nunca será mayor que la pesada carga de tus pecados, los cuales Dios tiene toda la intención de perdonarte.

Pero recuerda que Dios está esperando que tú des el primer paso y perdone a cada uno de tus ofensores. La Palabra de Dios es muy clara y Dios no está obligado a perdonar a quien le niega el perdón a su prójimo. Perdona toda ofensa contra ti, expulsa de tu vida todo rencor y amargura para que tu Padre Celestial te perdone todo. Dios te bendiga.

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