El Reino de Dios

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mateo 6:33

Este versículo, en sus 17 palabras, nos revela el corazón de Dios y lo que Él espera que hagamos día a día. ¿Qué significa buscar? Buscar es salir de nuestra zona de comodidad y tomar acción, es salir al encuentro con Dios, es escudriñar Su Palabra para conocer Sus pensamientos y Su voluntad, es participar activamente para encontrar la verdad. Primeramente significa lo que debemos hacer antes que cualquier otra cosa. Esta palabra nos indica dónde empezar, cuál debe ser nuestra prioridad. También nos indica el punto de enfoque desde donde parten las metas, los objetivos y los propósitos.

Muchos hemos escuchado hablar del Reino de Dios, pero ¿acaso sabemos realmente su significado? La Palabra indica que el Reino de Dios es como una semilla sembrada que brota, crece y produce un fruto listo para ser cosechado. Esa semilla puede ser tan pequeña como un grano de mostaza, pero puede crecer lo suficiente como para sobrepasar todo lo demás y cobijarnos en él. El Reino es también justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Sin embargo, como expresa Pablo, el Reino de Dios no es ni comida ni bebida. Por lo tanto, el Reino de Dios puede no ser tangible y visible como un reino terrenal, mas su extensión espiritual es tan inmensa como Dios mismo.

Entrar a formar parte del Reino de Dios nos exige ciertos requisitos. A través de los evangelios, Jesús indica cuán difícil le resulta al rico entrar en el Reino de Dios debido a que pone su confianza más en el dinero que en Dios. Tal como dice el propio Jesús, no podemos servir a dos señores y tenemos que escoger entre servir a Dios o servir a las riquezas. Si para una persona es más importante el dinero que servirle a Dios, obviamente esa persona tendrá dificultad en permitirle a Dios que gobierne su vida. En Lucas 6:20, Jesús expresa claramente que el Reino de Dios es para los pobres. La razón es obvia: los pobres están en total dependencia de Dios, sometidos por completo a Su voluntad porque saben que nada pueden hacer en sus propias fuerzas. Muchos ricos, sin embargo, podrían incluso pensar que no necesitan de Dios porque se sienten lo suficientemente poderosos por sus riquezas.

Otro requisito para entrar al Reino de Dios es estar alejado del pecado. Jesús nos reprende duramente al respecto llegando incluso a ordenar que nos saquemos un ojo si nuestra vista se convierte en un instrumento para pecar. Pablo enumera una lista de practicantes del pecado quienes no podrán heredar el Reino de Dios: injustos, fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, ladrones, homosexuales, avaros, borrachos, maldicientes y estafadores.

Para estar alejados del pecado, necesitamos nacer de nuevo de agua y del Espíritu. Jesús nos dice que esta condición es necesaria para poder ver el Reino de Dios. Para nacer de nuevo es preciso recibir a Jesucristo en nuestro corazón y luego recibir también al Espíritu Santo. Pero antes de ser recipientes de tal santidad, necesitamos arrepentirnos y renunciar al pecado para siempre, sin mirar jamás hacia nuestro pasado. Dios te bendiga.

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