¿Por Qué Pasamos Tantas Pruebas en la Vida?

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

1 Pedro 4:12-13

El apóstol Pedro nos dice claramente que las pruebas no son una sorpresa ni ninguna cosa extraña para el cristiano, sino todo lo contrario, nos dice que seremos participantes de los padecimientos de Cristo y que es un requisito para que nos gocemos con gran alegría en la revelación de Su gloria. Si padecemos de angustias y tribulaciones y nos aguantamos la prueba, veremos a Dios actuando a nuestro favor en la solución milagrosa de nuestros problemas y, de esa forma, veremos la gloria de Dios manifestada en nuestra propia vida.

Para la mayoría de la gente, yo me incluyo entre ellos, la vida no es nada fácil. Muchos nacen en hogares con limitaciones económicas, otros padecen enfermedades, algunos otros tienen hijos que les dan muchos dolores de cabeza y otros tantos se ven forzados a dejar sus tierras por razones políticas o económicas. Como casi todo mortal tiene problemas, una de las fuerzas motoras del ser humano es buscar ser feliz, encontrar la forma de carecer de situaciones difíciles y que su paso por esta Tierra sea lo más cómodo posible sin que le falte lo que los hace sentir bien. Es por ello que encontramos que la gente ha probado diferentes medios para lograr su felicidad y, en la mayoría de los casos, el intento los lleva casi siempre a una nueva frustración.

El Señor habló de una parábola, la del sembrador, en la cual la semilla era la palabra de Dios, la cual caía en diferentes tipos de suelos y el resultado era distinto dependiendo del suelo. Con esta parábola, Jesús no dijo que todo iba a ser color de rosa, sino que la aceptación de Su Palabra iba a depender de la forma en la que el oyente la recibía en su corazón. Muchos se frustran porque luego de convertirse al cristianismo comprenden que la vida sigue tratándolos con dureza. Algunos incluso se alejan de la iglesia y se sienten engañados; pero la verdad es que Dios nunca prometió que las cosas serían fáciles, sino que tendríamos pruebas.

La grandeza de Dios no tiene comparación a nada de lo que conocemos en esta Tierra. Él creó todo lo que existe y lo creado nunca será mayor que quien lo creó. La ciencia humana no ha podido establecer los límites del universo, la belleza de la creación es impresionante, los tesoros de este planeta y los que muy probablemente existan en otros mundos son inconmensurables. Sin embargo, nada de eso es lo suficientemente valioso para acercarse al valor de Dios. Al pasar todas las pruebas y ser aprobados por Dios, nos dará el privilegio de servirle directamente a Él ante Su trono eternamente, ninguna de la penurias que nos acompañaron en la Tierra estarán presentes, ya que el propio Señor Jesús en persona se encargará de que no nos falte nada. Cuando llegue ese día, nos daremos cuenta de que valió la pena el sacrificio de aguantar todas las pruebas que sufrimos en esta vida. Dios te bendiga.

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