La Verdad que nos Hace Libres

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 8:32

El primer versículo bíblico que aprendí de memoria fue Juan 8:32. Este versículo lo aprendí desde mi niñez, muchos años antes de que tuviera la oportunidad de conocer esa verdad que me hizo libre. La razón de aprenderme de memoria ese verso bíblico es que el mismo aparece en el escudo nacional del país donde nací, por lo cual, en mis tiempos, cada niño en edad escolar tenía la obligación de aprenderlo.

Dios desea ser conocido por la humanidad y, para que no quedara ninguna duda de este deseo suyo, nos lo ha dejado por escrito en Jeremías 9:23-24: Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

No es posible conocer a nadie sin compartir íntimamente con ese alguien. Los esposos se conocen entre sí porque comparten sus vidas y son una sola carne. De igual manera, la madre conoce a sus hijos porque los tuvo en su vientre por 9 meses, los amamantó y cuidó en la infancia y compartió con ellos sus momentos de alegría y de tristeza. Asimismo, conocemos nuestros amigos íntimos, con los cuales intercambiamos nuestros secretos más profundos. Conocer en la intimidad significa ser uno y es el deseo de Dios que exista unidad entre nosotros y con nosotros.

El conocimiento de la verdad de Juan 8:32 y el conocimiento y entendimiento de Dios expresado en Jeremías 9:23-24 necesariamente comienza con el conocimiento y la intimidad con Jesús. Es pues Jesús, el único quien nos puede llevar al verdadero conocimiento de Dios, como nos dice Juan 1:18: A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Pero cuando Jesús nos habla en Juan 8:32 que conoceremos la verdad, la cual nos hará libres, se estaba refiriendo a conocerlo a Él mismo, ya que en Juan 14:6 afirma lo siguiente: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Jesús es la verdad que debemos conocer, es la verdad que nos hace libres, es quien nos guía a conocer al Padre, quien nos lo muestra y quien nos transmite Su gran amor.

No importa los lazos que hoy te atan en esclavitud, no importan las cadenas y los yugos que hoy soportas, Jesús está tocando la puerta de tu corazón para darte libertad, para hacerte libre de toda cadena, de todo yugo, de toda esclavitud, de toda opresión, de todo vicio, de todo pecado, de toda enfermedad. ¡Hoy ha llegado tu libertad! Recibe esa libertad, recibe ese nombre nuevo, recibe esa nueva condición en tu relación con Dios. Hoy te invito, si todavía no has tomado esa decisión en tu vida, a que abras las puertas de tu corazón a Jesús, que te des la oportunidad de conocer la Verdad que te dará libertad, que recibas a quien te autoriza a convertirte en hijo de Dios. Como hijo de Dios, tienes la garantía de la vida eterna, tu herencia en la casa del Padre. Dios te bendiga.

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