La Verdadera Voluntad de Dios

Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Mateo 18:14

La voluntad de Dios es que nadie se pierda sino que todo ser humano tenga la oportunidad de salvación. Si queremos realmente hacer la voluntad de Dios, debemos estar dispuestos a procurar presentarle las buenas nuevas de salvación a todo aquel que encontremos en nuestro camino.

El principal argumento de los que se autodenominan ateos es que Dios no existe porque hay demasiada maldad en la Tierra. De acuerdo a quienes niegan la existencia de Dios, es imposible imaginar a un ser supremo que permita las guerras, el hambre, la violencia doméstica, el abuso infantil y todas las demás calamidades que asolan a la humanidad. En verdad, Dios no tiene nada que ver con todos estos males; pero los incrédulos los usan como estandartes para argumentar que Dios es solo un mito.

Pero la realidad es otra muy distinta. Dios ciertamente existe y demostrar su existencia es mucho más fácil que probar la validez de teorías científicas como la evolución o el Big Bang. La existencia de todos los males que nos afectan es una consecuencia directa del pecado que practicamos desde que nuestros primeros padres cayeron ante la tentación y fueron expulsados del Edén.

Y mientras muchos de los habitantes de este planeta culpan a Dios por las cosas que no andan bien, el deseo de nuestro Supremo Creador es procurar nuestro propio bienestar. Dios de ninguna manera quiere mal alguno para la humanidad que Él mismo creó. El diseño original de nuestra creación fue que tengamos una eterna y cercana relación con Dios. Ese plan se vio cortado por causa del pecado y, a partir de ese momento, la Tierra ha sido sujeta a la maldición del pecado produciendo la gran secuela de males que conocemos.

El pecado separó al hombre y a la mujer de Dios, su Creador. Desde entonces ha existido un enorme abismo entre la humanidad y la divinidad. Para salvar ese obstáculo, el amor de Dios lo condujo a crear un nuevo plan redentor el cual consistió en enviar a Su propio Hijo a pagar por los pecados de toda la humanidad. El versículo más famoso de la Biblia, Juan 3:16, lo dice muy claramente: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Hay mucha gente que todavía desconoce las buenas nuevas de salvación. La voluntad de Dios es que esas buenas noticias sean recibidas por cada criatura que mora en la Tierra. No es la voluntad de Dios que algún ser humano termine en el infierno. Ese lago de fuego fue diseñado para albergar a los ángeles caídos, es decir a Satanás y sus demonios. Si algún hombre o mujer termina en ese lugar de tormento es porque no tuvo la oportunidad de escuchar el mensaje de salvación y arrepentirse de sus pecados, depositando su fe en Jesucristo, el Hijo de Dios. Si tú que escuchas o lees este mensaje ya has dado ese paso de fe, compártelo con todo el que puedas, cumple con la voluntad de Dios de no permitir que ninguno de estos pequeñitos se pierda. Dios te bendiga.

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