Hacedores de la Palabra

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Santiago 1:22-25

Este pasaje de la carta de Santiago nos emplaza a revisar nuestros actos como cristianos. En verdad, la carta completa de Santiago es una llamada de atención para nosotros. Pero enfocándonos tan solo en estos 4 versículos, es conveniente auto examinarnos para ver si estamos cumpliendo con el estatuto de ser hacedores de la Palabra. Exploremos algunos aspectos de la Palabra y meditemos si estamos haciendo o no lo que nos indica.

Juan 13:34 dice: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. El Señor no está sugiriendo amar, lo está ordenando. He escuchado a mucha gente decir, es que no siento amar a esa persona. Si se nos manda a amar es porque tenemos poder de decidir hacerlo o no. El siguiente versículo es Juan 13:35, el cual dice: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. Amarnos los uno a los otros es convertirnos en hacedores de la Palabra.

En Mateo 18:33 vemos una pregunta interesante: ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? A todo el mundo le gusta que sean considerados con ellos; pero mayormente nos olvidamos de ser considerados con los demás. Es muy fácil clamar a Dios por misericordia; pero se nos hace difícil ser misericordiosos con los demás.

Jesús le responde a Pedro lo siguiente con respecto al perdón: Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete (Mateo 18:21-22). En el mundo hay mucha gente viviendo con falta perdón, lo cual los aleja del estándar de ser un hacedor de la Palabra.

Mayormente escuchamos a la gente orar o pedir oración por sus necesidades. Es cierto que todos tenemos cosas que nos hacen falta, pero ¿nos fijamos si nuestro vecino está en mayor necesidad que nosotros? La Palabra nos dice en Hechos 20:35: En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

El Señor en Mateo 25:35-40 nos da un resumen de lo que es ser un hacedor de la Palabra: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero,  y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel,  y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero,  y te recogimos,  o desnudo,  y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo,  o en la cárcel,  y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Dios te bendiga.

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