Herederos de Dios

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Gálatas 4:4-7

El diccionario define herencia como el derecho de heredar que tiene una persona por ley o testamento. Una segunda definición es el conjunto de propiedades, dinero y otros bienes, así como derechos, que recibe legalmente de una persona cuando ésta muere. En tercer lugar, herencia es el proceso mediante el cual se transmiten una serie de características de los padres a los hijos a través de los genes. Finalmente, herencia es también el conjunto de ideas o características que se recibe de una circunstancia o persona precedente.

Como bien dice el apóstol Pablo en su carta a los Gálatas, Dios envió a Su Hijo con el fin de redimir a la humanidad que estaba irremediablemente perdida por el pecado. La Ley, es decir los Mandamientos, nos indican muy claramente lo lejos que estamos de cumplir con el estándar de Dios y nuestra incapacidad para poder salvarnos por nuestros propios medios. La redención nos llega únicamente por el sacrificio expiatorio de Jesucristo en la cruz del Calvario y, al recibirlo a Él en nuestro corazón, adquirimos la condición de hijos de Dios porque entonces somos adoptados por Él.

Siendo hijos de Dios nos asiste el derecho de ser Sus herederos por medio de Cristo. ¿Qué vamos a heredar de Dios? Dice Salmo 2:8: Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Nuestro Padre Celestial nos insta a pedirle las naciones como herencia y poder así expandir Su Reino en la Tierra hasta el último confín. Por lo tanto, pidamos esa herencia y reclamemos cada nación para Cristo porque son parte de la heredad que nos quiere dar nuestro Padre Celestial.

Nuestra herencia implica además la transmisión de las características de nuestro Padre hacia nosotros. Esas características nos llegan a través de los genes espirituales que nos son transmitidos a través de Su Espíritu. Al convertirnos en nueva criatura (2 Corintios 5:17), las características de nuestro Padre estarán en nosotros en forma del fruto del Espíritu: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (Gálatas 5:22-23).

La última definición de herencia se refiere al conjunto de ideas o características que se recibe de una circunstancia o persona precedente. ¿Qué persona nos precede a nosotros? ¿Qué características tendremos de quien nos precede? Romanos 8:29 nos da la respuesta a la primera pregunta: Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. La respuesta a la segunda pregunta la da Efesios 5:2: Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Dios te bendiga.

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