La Paz de Dios, el Antídoto del Afán

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-7

La vida moderna nos lleva a un ritmo muy acelerado. La búsqueda por alcanzar metas y resultados nos obliga a andar la mayor parte del tiempo con la lengua por fuera. El afán se ha convertido en el pan de cada día. Como consecuencia, se han incrementado el riesgo a contraer ciertas enfermedades relacionadas con el estrés. Para la gente que carece de una relación con Dios, andar afanoso ante la presión social y laboral podría ser la única opción. Sin embargo, los hijos de Dios tienen una esperanza para combatir el afán.

Un motivo adicional que impulsa a la gente a vivir en el afán es guardar las apariencias. De este modo, muchos laboran en más de un empleo con tal de alcanzar ingresos que les permitan mostrar un estatus elevado. Así tienen que andar corriendo de un lado para el otro y no les queda tiempo para nada. Otros no tienen la suerte de contar con ingresos que les garanticen el estatus deseado; pero tratan de salvar su imagen negando que están pasando por dificultades.

Para mí, más importante que guardar mi propia imagen es exaltar y dar la gloria a Dios, quien me guía y sostiene en medio de las pruebas. Por tal motivo, voy a compartir mi testimonio. Hasta abril de 2010 yo tuve un empleo muy bien remunerado en una empresa farmacéutica. Luego de perder mi empleo, no he tenido otro y muchas de mis iniciativas de negocios han dado solamente pérdidas. Por otro lado, a partir de 2007, los precios de las viviendas en los Estados Unidos cayeron estrepitosamente y mi propia casa bajó a la mitad de lo que me costó cuando la compré en 2005. Como consecuencia, yo también he estado bajo la amenaza de un embargo hipotecario.

Además de mis dificultades económicas, en los últimos años he padecido de problemas relacionados con mi salud y mis hijos han sido también afectados por diferentes males. No puedo negar que adicionalmente he tenido problemas en mis relaciones familiares y personales, lo cual podría ser una consecuencia de los demás problemas. Ahora bien, si me preguntaras si estoy preocupado o afanoso por todo lo he tenido que enfrentar, mi respuesta sería un No. He aprendido a presentar mis peticiones en oración al Señor y Él me ha respondido con Su paz.

Sé que hay personas que piensan que si no se afanan y luchan no conseguirán nada y creen que si no lo hacen estarían actuando negligentemente. También hay quienes creen falsamente que en la Biblia hay un versículo diciendo: Dios dijo ayúdate que yo te ayudaré. Lo cierto es que en varios pasajes bíblicos se habla en contra del afán, entre ellos está Mateo 6:27: ¿Y quién de vosotros podrá,  por mucho que se afane,  añadir a su estatura un codo?

Así pues, si tú que escuchas o lees este mensaje andas afanoso por tus problemas, haz un alto en tu camino, ora a tu Padre Celestial presentando tus peticiones, confía en Él y espera Su respuesta, la cual te dará una paz que el mundo no puede entender. Así tu corazón y tus pensamientos quedarán sujetos a Cristo Jesús. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s