El Poder del Evangelio

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

Romanos 1:16

He notado que mucha gente tiene una imagen de debilidad acerca de la persona de Jesucristo y Su evangelio. Esas personas lo visualizan como el hombre humillado cargando una cruz, injuriado y asesinado cruelmente sin ofrecer resistencia alguna. Sin embargo, ese mismo Jesús que entregó Su vida en una cruz, fue quien tres días después se levantó de la muerte. Ese mismo Jesús será quien vendrá de nuevo coronado con gran poder.

Esa percepción de debilidad en la creencia popular se hace extensiva a los cristianos a lo largo de la historia. He visto que hay personas que se imaginan a un cristiano poniendo la otra mejilla para ser golpeado. O dejar que lo martiricen sin misericordia, lo cual no se ha limitado a la iglesia primitiva, sino que cada día muchos cristianos son perseguidos y asesinados en muchos lugares del mundo. Y la gente ve como normal que los cristianos sean tratados de tal forma porque son tan débiles que no pueden defenderse.

La verdad es otra muy distinta. Poner la otra mejilla o permitir ser ejecutado antes que negar la fe en Jesucristo, de ninguna manera constituyen prueba de debilidad. Como muy bien dijo Pablo a los romanos, el evangelio es poder de Dios para salvación para todo el que cree. Aún la muerte por causa de Cristo y el evangelio no significa una derrota de la causa del Reino de Dios. Si estamos en Cristo, tanto vivir como morir resultan ser de ganancia. Si vivimos lo hacemos para Él y si morimos nos iremos con Él y llegará el momento en que resucitaremos conforme a Su promesa.

El mundo moderno ha pretendido hacer callar la voz de los cristianos. Quieren que guardemos silencio y no pronunciemos el nombre de Jesucristo para no ofender a quienes no creen en Él. En tal sentido, parte de los creyentes han caído en la trampa de si no puedes con tu enemigo, únete a él y, de esta forma, hay quienes hoy predican un evangelio tan diluido que, como dijo un predicador, si fuera veneno no mataría a nadie y si fuera medicina no curaría a nadie.

Sin lugar a duda, Jesucristo, como hombre, ha sido la principal figura en la historia de la humanidad. El calendario vigente en el mundo entero se cuenta conforme a Su vida y la historia se divide en antes y después de Él. No importa si en tal o cual país no se cree en Jesús, todos sin excepción aceptan que estamos en el siglo XXI después de Cristo. Ese solo hecho sería suficiente para reconocer la grandeza de Su figura. Sin embargo, Jesús no fue un simple mortal como nosotros, sino la misma encarnación del Dios viviente y quien fue levantado de los muertos como nadie más lo ha sido.

Si crees en Jesucristo, no te avergüences de expresarlo. No te sientas menos que nadie porque eres cristiano. No eres un ciudadano de segunda clase porque eres un siervo del Rey de reyes y Señor de señores. Predica con denuedo el evangelio de poder, ese que salva de la muerte eterna a los que creen, ese que libera a los cautivos y da vista a los ciegos porque en ese evangelio hay poder de Dios para salvación. Dios te bendiga.

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