Pescadores de Hombres

Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Mateo 4:19

Entre los discípulos de Jesús se encontraban dos parejas de hermanos cuya profesión era la pesca. Simón y Andrés, hijos de Jonás, y Juan y Jacobo, hijos de Zebedeo, se ganaban la vida pescando en el Mar de Galilea. Cuando el Señor los llamó para que le siguieran les prometió hacerlos pescadores de hombres. He escuchado decir que, de la misma manera Él nos llama a nosotros a ser pescadores de hombres, atrayéndolos hacia Él con la paciencia del pescador que espera hasta que el pez muerde la carnada.

En cierto sentido, podemos decir que el llamado no fue a que fueran cazadores de hombres sino pescadores, tomando en cuenta que la pesca podría ser más adecuada que la caza para compararla con el método que Dios utiliza para llevarnos a Su verdad. Ahora bien, me parece que el Señor no solamente ha llamado a los pescadores sino a cada uno de aquellos hombres y mujeres que tengan el corazón dispuesto para responder, sin importar su profesión.

Me imagino al Señor acercándose a mí mientras yo estoy trabajando en un laboratorio. Y entonces que Él me llame y me diga: Ven en pos de mí y yo te haré químico de hombres. Y el Señor continúe diciéndome: Te voy a enseñar a combinar los versos de la Escritura para que obtengas la reacción correcta de quien escuche la palabra que yo pondré en tu boca. Voy a poner mi Espíritu dentro de ti para que te sirva de filtro y puedas discernir los espíritus porque voy a utilizar tu experiencia para expandir Mi Reino.

Ciertamente en la Biblia se presentan los casos de hombres y mujeres cuyas experiencias anteriores a su llamado fueron utilizadas por Dios para Su gloria. David, por ejemplo, derrotó a Goliat usando su experiencia previa como pastor y el Todopoderoso fue glorificado grandemente. A Pablo le sirvió de mucho haber sido alumno de Gamaliel cuando respondió al llamado de predicar el evangelio a los gentiles. No cabe duda de que el fariseo Saulo de Tarso fue un verdadero maestro de la Palabra.

Cada uno de los talentos que poseemos es un don de Dios, el cual ha de ser muy útil en el trabajo del Reino. En Mateo 9:37 leemos: Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Se necesitan muchos obreros para llevar a cabo el trabajo de ir a las naciones a hacer discípulos. Se necesitan muchos obreros para anunciar las buenas nuevas de salvación a los perdidos. Se necesitan muchos obreros para sanar enfermos y echar fuera demonios.

Si en este momento que lees o escuchas este mensaje estás con un hormigueo en tu vientre porque sientes que el Señor te está llamando para servir en Su Reino, no pienses que careces de las herramientas necesarias para hacer lo que Dios te ha llamado a hacer. No es necesario que tengas cuatro doctorados en teología para ser usado por tu Padre Celestial. No siempre Dios llama a los capacitados; pero lo que Él hace siempre es capacitar a los llamados. Si ya tienes experiencias en cualquier área de la vida, Dios las va a usar, por supuesto. Pero que eso no te coarte para responder al llamado. Si desconoce cómo pescar, Él te enseñará a ser pescador de hombres. Dios te bendiga.

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