Pidiendo con Fe la Sabiduría

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Santiago 1:5-8

Cada vez que leemos la carta de Santiago vemos una llamada de atención para nuestra vida como cristianos. Y es probable que sintamos que Dios nos hala las orejas al leer pasajes bíblicos semejantes a Santiago 1:5-8. Pero lo que debemos de hacer en lugar de molestarnos o sentirnos ofendidos es ver la sabia instrucción que nos guía hacia hacer las cosas de la manera en que Dios quiere que actuemos, conscientes de que el beneficio mayor será para nosotros mismos.

Hay un personaje bíblico que llama mucho la atención por lo que le pidió a Dios: el rey Salomón. El hijo y sucesor del rey David pidió sabiduría en lugar de cualquier otra cosa cuando daba comienzo a su reinado. La petición de Salomón resultó agradable a Dios, quien además de gran sabiduría le dio fama, fortuna y paz durante su gobierno sobre el pueblo de Israel.

En Oseas 4:6 está escrito: Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Cada día mucha gente comete serios errores en su vida por la carencia de conocimiento o por tener poca sabiduría. La Biblia demuestra muy claramente que la sabiduría es un don de Dios, el cual Él está dispuesto a otorgar abundantemente y sin reproches a todo aquel que se lo pida con fe.

Hay muchas personas que cada día se presentan ante Dios en oración con un largo pliego de peticiones. Las peticiones más comunes incluyen: dinero, un empleo, encontrar una pareja, ser feliz, salud, restablecimiento de relaciones rotas, entre otras. Sin embargo, la gran mayoría de la gente omite pedir lo más importante: sabiduría. Tener dinero y carecer de sabiduría es un camino seguro a darle un mal uso. Lo mismo se puede decir que las relaciones rotas son más difíciles de restablecer si se carece de sabiduría.

La Biblia repite varias veces que el principio de la sabiduría es el temor de Dios. Esto garantiza que el don de sabiduría dado por Dios viene acompañado por la sujeción a Su dirección en todas nuestras tomas de decisiones. Esto definitivamente nos da una garantía de éxito en todo lo que emprendamos ya que indudablemente, Él es mucho más sabio que cualquier ser humano que haya existido.

Pidamos sabiduría y hagámoslo con fe, sin que la duda se anide en nuestro corazón. La duda es todo lo contrario a la fe. Por lo tanto, si necesitamos la fe para agradar a Dios, la duda operará en sentido contrario. Entonces, si al Señor le desagrada la duda, cualquier cosa que le pidamos dudando jamás la conseguiremos. No permitamos que nuestra vida perezca por carecer de sabiduría porque nuestro Padre Celestial está dispuesto a concederla si la pedimos con fe. Dios te bendiga.

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