Con Cristo Solo Hay Victoria

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

Filipenses 1:21-24

En la vida diaria las batallas se ganan y se pierden. Unas veces nos toca ganar y otras estaremos del lado perdedor. Por eso es común decir que hay vencedores y vencidos. Es muy difícil encontrar una situación donde uno resulte ganador independientemente del resultado. En algunos deportes, como el fútbol, existe el empate; pero no es apropiado decir que ambos equipos ganaron el juego. En la vida cristiana se puede decir sin lugar a dudas que con Cristo hay ganancia todo el tiempo, sin tomar en cuenta lo que pase con nosotros.

A lo largo de la historia, millones de cristianos han sufrido persecución, maltrato e incluso la muerte. Ocurrió en la iglesia primitiva cuando muchos fueron apedreados, ahorcados, crucificados o echados a los leones en el coliseo romano. En los tiempos de la Reforma, la Inquisición quemó en la hoguera a miles de creyentes. Hoy día continúa ocurriendo en muchos lugares del mundo. Por un lado, los terroristas del Estado Islámico decapitan cristianos en el Medio Oriente; por otro lado, los hinduistas de la India queman iglesias cristianas en ese país o los Estados comunistas de China y Corea del Norte mantienen un férreo control al avance del Evangelio.

Para el mundo, la muerte significa pérdida; pero para Cristo, morir es una manera de alcanzar la victoria. Él dijo lo siguiente en Juan 12:24-25: De cierto,  de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Así pues que todos cristianos muertos a pedradas, ahorcados, crucificados, comidos por los leones, en la hoguera o decapitados guardaron su vida para la eternidad con Jesucristo y han producido mucho fruto.

Te puedo decir honestamente que comparto por completo el sentir de Pablo expresado en Filipenses 1:21-24. Para mí también vivir es Cristo y morir es ganancia. Sé que mucha gente, incluyendo miembros de mi familia se escandalizan cuando yo hablo estas cosas. Pero no temo en absoluto dejar este mundo. Aunque algunos lo toman en broma, siempre digo que seré el muerto más feliz del mundo. La razón por la que pienso así es la misma que animó a Pablo decir: teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.

Esto no quiere decir que yo (como tampoco Pablo lo hacía) esté en busca de la muerte. De ninguna manera, estaré en este mundo todo el tiempo que mi Señor lo disponga para así serle útil a Su Reino. Cuando nuestra vida está centrada en Jesucristo, vivimos para que los propósitos de Dios se cumplan, no para satisfacer nuestros propios intereses y caprichos. Si morimos en Él, sabemos que nos espera la vida eterna, la cual es mucho mejor que la que conocemos. La necesidad de permanecer el mayor tiempo posible en la Tierra debe ser para servir en la expansión del Reino de nuestro Padre. Dios te bendiga.

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