La Verdadera Sanidad

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:4-5

El mundo nos enseña a tener fe en la ciencia moderna para curar nuestras enfermedades. Nos han enseñado que en nuestra era se han vencido la gran mayoría de las dolencias que afectan al ser humano y que hoy nuestra esperanza de vida ha aumentado de manera considerable cuando se compara con los tiempos de nuestros antepasados. Sin embargo, al presente siguen existiendo cabos sueltos en la cura de las enfermedades. De otro lado, la Biblia nos da la respuesta a la verdadera sanidad, aquella que no requiere la intervención humana.

Sé que lo siguiente que voy a decir le puede resultar chocante a mucha gente y más viniendo de alguien que ha dedicado la mayor parte de su vida a la investigación científica, incluyendo el área relacionada con la salud humana. Hablando honestamente, no creo en muchas de las soluciones que presenta la ciencia para luchar contra las diversas enfermedades que aquejan a la humanidad. De hecho, yo mismo soy renuente a aceptar para mí los tratamientos vigentes.

En cuanto a los cabos sueltos en la curas de las enfermedades, la ciencia lleva muchos años tratando de encontrar en vano soluciones para ciertas enfermedades. Hasta ahora no existe una respuesta para la cura definitiva del cáncer, la diabetes, el mal de Parkinson, el mal de Alzheimer o el sida. Y todo eso a pesar de largos años de investigación al respecto y miles de millones de dólares gastados para tal fin.

Hay muchos casos en los cuales la ciencia se ha mostrado incompetente para curar las enfermedades. Pero cuando la ciencia se rinde, entra a operar el milagro de sanidad que es posible gracias a lo que dice Isaías 53:4-5. He sido testigo de numerosos milagros de sanidad tanto en mí mismo como en personas muy cercanas a mí. Como un ejemplo, en el año 2004 me diagnosticaron pérdida total de la audición de mi oído derecho. Los médicos consideran la sordera como algo irreversible. Dios hizo un milagro devolviendo por completo mi audición, lo cual ha sido comprobado por los propios médicos, quienes no encuentran una explicación razonable conforme a sus conocimientos.

El problema no es que Dios no pueda curar cualquier enfermedad, sino que haya fe suficiente para creer que Él lo hará. Dice Marcos 16:17-18: Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Si podemos creer, todo es posible, incluyendo ser curado de cualquier enfermedad porque para Dios nada es imposible.

Si estás enfermo o alguien en tu familia lo está, te digo que no importa que la ciencia haya tirado la toalla, Dios nunca va a hacer eso. Ten fe en que por la llaga de Jesucristo fuimos curados y da gracias al Padre Celestial por tu sanidad. Dios te bendiga.

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