Salvados por Gracia

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

Lo que dice Efesios 2:8-9 es algo muy sencillo; pero que le resulta inconcebible a algunas personas. No se necesita ser un científico de la NASA para entender estos dos versículos bíblicos, los cuales se explican por sí mismos. La salvación no se adquiere por nuestras obras sino que es un regalo que viene de parte de Dios. Ese regalo lo aceptamos por medio de la fe y quien se lleva la gloria es el Señor, no nosotros.

Vamos a tratar de extraerle el jugo a este pasaje de la carta a los Efesios. Veamos lo que significa que nuestras obras son inútiles para salvarnos. El estándar de Dios son los Diez Mandamientos, los cuales están en Éxodo 20:3-17 y Deuteronomio 5:7-12. Si analizamos uno por uno los Mandamientos, nos daremos cuenta de absolutamente ningún ser humano es capaz de ajustarse a ellos a cabalidad.

Quien falla en un punto de la Ley de Dios la está violando por completo. Por lo tanto, no existe persona alguna libre de culpa. La misma Escritura dice que no hay uno bueno, que todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios. En tal sentido, nuestras obras no nos sirven para salvarnos y si confiamos solamente en lo que hacemos, estaremos perdidos sin remedio.

La gracia salvadora es el plan perfecto ideado por Dios para librar de la perdición a la humanidad pecadora. Romanos 6:23 define muy claramente ese plan: Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. La verdad es que nuestras obras nos condenan en lugar de salvarnos. Y como nuestros activos no son suficientes para pagar nuestra salvación, solo un regalo divino nos la da.

Quien recibe un regalo no tuvo que pagar por él; pero eso no quiere decir que salió gratis a quien lo da. Sea por nuestro cumpleaños, aniversario, navidad o cualquier otra fecha importante, quien nos da un regalo pagó un precio por él. Y no es solamente lo que pagó en la tienda donde lo compró. Además se tomó un tiempo para escoger lo que consideró era lo mejor para nosotros. Se esmeró en que lo envolvieran de una forma atractiva y se acercó a nosotros con mucho amor para entregarlo.

De la misma manera, el regalo de salvación que Dios nos da no le salió a Él de gratis. El precio de nuestra salvación fue extraordinariamente alto. Dios entregó a Su Hijo a cambio de la oportunidad de salvación de todo ser humano. Si quieres tener una idea de cuánto vale el Hijo de Dios, mira lo que dice Juan 1:1-3: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

La suma del valor de todo lo que existe es menor que el costo de nuestra salvación. Hoy que escuchas o lees este mensaje, Dios te quiere acercar hacia Él para que recibas el regalo de salvación por gracia. Pon toda tu fe en el Señor Jesucristo, entrégale tu vida a Él y deja de confiar en tus obras inútiles. Dios se llevará la gloria y tú tendrás la vida eterna. Dios te bendiga.

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