El Origen de la Fe

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Romanos 10:17

Todo en la vida tiene una fuente primaria que le da sustento. Las frutas y los vegetales que comemos proceden de plantas que originalmente fueron una semilla germinada la cual creció y dio fruto. Las cosas espirituales también tienen un origen. En Romanos 10:17, el apóstol Pablo nos dice que la fe procede de oír la Palabra de Dios.

El mundo nos dice que hay que ver para creer. Sin embargo, la fe nos dice que si no creemos no veremos. No se trata de la vista sino de un sentido distinto: el oído. Si basamos nuestras creencias solamente en lo vemos, es probable que caigamos en el error. Las cosas no siempre son como aparentemente las vemos. Un ejemplo es el espejismo observado en un desierto, el cual parece ser agua; pero no lo es. Hoy te invito a fortalecer tu fe escuchando lo que dice la Palabra de Dios.

Oyendo la Palabra de Dios adquirimos la fe, la cual nos permite vivir en justicia, como dice Habacuc 2:4: He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. Entonces caminaremos por la vida amparados en la fe, no en lo que nos digan nuestros ojos, como expresa 2 Corintios 5:7: porque por fe andamos,  no por vista. Y andando en la fe, agradamos a Dios: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6).

Dios obra en nosotros conforme a nuestra fe, como podemos ver en Mateo 9:29: Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Los ciegos recuperaron la vista por la fe, la cual no solo nos sana, sino que también nos salva: Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora (Mateo 9:22). Y es que la fe nos permite recibir perdón de nuestros pecados: para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Hechos 26:18).

Somos justificados por la fe: Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión (Romanos 3:30). Porque por medio de la fe tenemos paz con Dios: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Romanos 5:1-2).

La fe nos hace hijos de Dios: pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús (Gálatas 3:26). Y mediante la fe recibimos al Espíritu Santo: Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? (Gálatas 3:2). Así la fe preserva nuestra alma: Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma (Hebreos 10:39). Pues la fe vence al mundo: Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Juan 5:4). Dios te bendiga.

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