Dios Está Siempre con Nosotros

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

Sentirse solo no es algo agradable, especialmente cuando existe un peligro latente. En tal situación, es muy probable que sintamos temor. Y cuando el miedo se apodera de nosotros, nuestras fuerzas decaen y nos sentimos impotentes. Suceden situaciones en las cuales sentimos que hasta nuestros mejores amigos nos abandonan. Sin embargo, Dios jamás nos abandona y siempre está con nosotros. La fidelidad de Dios es infinita y pasa todas las pruebas.

Si sentirse solo es desagradable, cuando sabemos que contamos con alguien en nuestros momentos difíciles nos sentimos plenamente confiados. La historia que voy a contar es real y muestra la fidelidad de una amistad en dos vías. En abril de 1999, yo estaba en un gran afán por un viaje que tenía que hacer y para el cual no contaba con suficiente recursos para costearlo. Yo estaba en la fila del banco tratando de ponerme al día con mi tarjeta de crédito y así disponer de cierto alivio.

Mientras estaba esperando mi turno en el banco, recibí una llamada de mi mejor amigo diciendo que su esposa había fallecido en otro país. El banco donde me encontraba estaba justo a unas cuadras del trabajo de mi amigo, así que dejé todo tirado y me reuní con mi amigo. Estuve con él hasta que finalmente pudo tomar un avión esa noche para ir a donde había fallecido su esposa. Al día siguiente yo salí de viaje sin dinero; pero en verdad no sentí la falta porque pude cubrir milagrosamente todos mis gastos.

Pero la mejor parte de la historia no termina ahí. Un par de años después mi vida cambió drásticamente. Me vi precisado a irme y se rompió mi relación, dejando atrás a mi hijo menor, quien iba a cumplir 9 años. Mi gran amigo me ha cubierto la espalda desde entonces. Él ha estado pendiente de todo lo que ha pasado con mi hijo, a tal punto que, no solo el menor, sino mis otros hijos le dicen tío. Yo no tengo palabras para expresar mi agradecimiento a mi amigo por su fidelidad, su dedicación y su amor para con mi hijo.

Es probable que no todo el mundo tenga la dicha que yo he tenido con ese gran amigo, el cual es más que un hermano para mí. De lo que sí estoy seguro es que todos tenemos la oportunidad de contar con la amistad incondicional de Dios. Dice la Biblia en Santiago 2:23: Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. La fe de Abraham lo convirtió en un amigo de Dios.

Y ese gran amigo llamado Dios, tal como hemos visto en Isaías 41:10, nos invita a que dejemos fuera el temor porque Él está con nosotros. Saber que Él es nuestro Dios nos permite permanecer sin desmayar porque Él nos da la fuerza. Él nos va a ayudar en todo momento. Nada nos faltará porque nuestro sustento proviene de Él y no de las cosas que vemos, las cuales siempre son inciertas. No importa la situación por la que estés pasando, pon toda tu fe y tu confianza en el Señor porque Él es el único que te dará seguridad y jamás te fallará ni abandonará. Dios te bendiga.

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