Orando por los Gobernantes

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

1 Timoteo  2:1-4

Estoy consciente de que la exhortación que Pablo hizo en 1 Timoteo 2:1-4 no resulta muy agradable para todo el mundo. En países con gobernantes totalitarios o que gobiernan en perjuicio de la mayoría de la población, resulta difícil, desde el punto de vista humano rogar a Dios por ellos. Por otro lado, lo que nos ha enseñado la democracia es que nuestra opinión debe ser tomada en cuenta. En ese sentido, si nos desagrada el gobernante de nuestro país, pensamos que tenemos todo el derecho de expresar nuestro rechazo.

Te puedo decir que en lo que a mí respecta, no he estado todo el tiempo de acuerdo con los gobernantes de turno en los lugares donde me ha tocado vivir. Admito también que en ocasiones me he dejado llevar por mi humanidad y he deseado que se venga abajo un gobierno que bajo mi punto de vista no es el apropiado para regir los destinos de una nación. Pero, bajo la óptica de Dios, esa no es la postura correcta.

No todos los hombres y mujeres que han ostentado en poder en el mundo han actuado en beneficio de los mejores intereses de sus países. He conocido alemanes que eran niños en la época de Adolf Hitler quienes se sienten avergonzados de haberlo tenido como líder de su nación. En el propio país donde nací, la inmensa mayoría rechaza la dictadura cruel de Rafael Trujillo. Sé que en cada país han existido malos presidentes, malos reyes, malos gobernadores, a quienes la mayoría de la población termina rechazando.

¿Por qué Dios nos insta a orar por los gobernantes? ¿No sería mejor orar solo por los buenos y pedirle que quite a los malos? Lo que dice 1 Timoteo 2:1-4 es que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia. Entonces no podemos sacar de la oración a los tiranos, dictadores, corruptos o gobernantes títeres que podamos tener porque ninguno de ellos está excluido de la lista de Dios.

La respuesta a la primera pregunta la explica claramente Pablo: Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. En el plan de redención de Dios no está contemplada la perdición de ningún hombre ni ninguna mujer. El infierno fue diseñado para albergar a Satanás y sus demonios, no para los seres humanos. Si los humanos pasan a morar eternamente en el lago de fuego no es por intención de Dios sino por la decisión que tomamos en vida permaneciendo en las tinieblas en lugar de aceptar la luz.

Cuando oramos por los gobernantes, al igual que por cualquier otra persona, estamos pidiendo que Dios toque sus corazones y los guíe hacia el camino de salvación. Quienes dirigen un país tienen opción de conducirlos hacia el bien o hacia el mal. Oremos pues por cada gobernante, sea quien sea, para que Dios los lleve a la Verdad. Dios te bendiga.

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