El Gozo del Señor

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Filipenses 4:4

He escuchado, especialmente entre los más jóvenes, que el mayor obstáculo que les impide aceptar a Jesucristo es que los cristianos son muy aburridos. Muchos dicen que prefieren “sacarle provecho” a su juventud gozando al máximo y que después de gozar su vida”, entonces ponderarían entregar su corazón a Cristo. Según el punto de vista de quienes así piensan, la vida cristiana no tiene nada de divertida, sino todo lo contrario. Ellos se imaginan al cristiano como un asceta en vida contemplativa, un ser extraño metido en una burbuja espiritual y alejado del mundo y sus cosas.

En realidad, un verdadero cristiano no tiene nada de aburrido sino que se goza cada día en la presencia de su Padre Celestial. Cualquier momento de alegría según la norma del mundo es pasajero. Además, muchos de los placeres que nos da la vida pudieran provocar consecuencias desastrosas. Cada día en todo el mundo mueren personas en accidentes causados por borrachos o individuos manejando bajo la influencia de drogas. Los causantes de tales desgracias habían estado previamente “gozando su vida”.

Pablo había advertido en Efesios 5:18 lo siguiente: No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu. La palabra disolución tiene un significado para mi profesión de químico y se refiere a una mezcla de dos o más sustancia las cuales forman una sola fase. Pero lo que Pablo dice no tiene nada que ver con esta definición sino con otras dos referentes a la misma palabra. La primera es separación o desunión de las cosas que están unidas. La segunda es anulación de los vínculos que unen a dos o más personas.

El alcohol, las drogas y otros placeres que la gente usa para “gozar la vida” realmente lo que producen son separación, desunión y anulación. Las familias sufren separación cuando alguno de sus miembros cae en una de estas prácticas. Como consecuencia, la unión familiar se va a pique y, en el caso de un matrimonio, los vínculos pueden anularse por medio de un divorcio. Esto es precisamente lo que Pablo llama disolución en Efesios 5:18.

La segunda parte de Efesios 5:18 es la respuesta al “gozo” del mundo. Estar lleno del Espíritu Santo produce el gozo del Señor que recomienda Pablo en Filipenses 4:4. El mismo Pablo explica en Gálatas 5:22-23 lo que produce estar lleno del Espíritu de Dios: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Por lo tanto, el gozo es parte importante el fruto del Espíritu. Pero ese gozo no viene solo, sino acompañado de cualidades que nos hacen vivir una vida plena en lugar de una vida loca.

Finalmente, no olvidemos lo que dice Nehemías 8:10: Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. Así pues, hagamos del gozo del Señor un estilo de vida y demostremos al mundo que la alegría del cristiano es completa. Dios te bendiga.

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