Bajo la Dirección de Dios

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

Proverbios 3:5-6

Uno no puede llegar felizmente a su destino si desconoce la dirección a donde va. Antes de partir hacia algún lugar, es primordial saber al menos su ubicación. Una carta sin la dirección del destinatario jamás será entregada. En la vida, cada ser humano debiera tener presente y conocer hacia dónde se dirige. Desafortunadamente, mucha gente anda por la vida sin sentido. Es cierto que muchas veces nos trazamos y tenemos claro lo que queremos y sin embargo no lo alcanzamos. La razón es que no siempre andamos en el camino correcto. La única forma de no perder el rumbo es permitir que Dios nos guíe.

El ser humano ha tratado siempre de seguir un método que lo conduzca hacia su destino. Desde la antigüedad se han utilizado las estrellas, el sol y la luna como guía. También se han empleado los mapas, las señales en los caminos, la brújula y, en tiempos más modernos, el GPS. Todos estos métodos no son infalibles. De hecho, yo puedo dar fe y testimonio de las numerosas ocasiones en las cuales un GPS me ha echado muy lejos de mi destino. Eso no es nada extraño tratándose de un instrumento de invención humana, cuya exactitud no es completa.

Fiarse en Dios con todo el corazón significa confiar en Él plenamente. Dice Salmo 118:8: Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Cualquier hombre o mujer nos puede fallar. Incluso los miembros de nuestra familia, los que más amamos, en algún momento podrían darnos la espalda e incluso traicionarnos. No sé si a ti que escuchas o lees este mensaje te ha pasado; pero a mí sí y no con una persona sino con varias.

No hay nada más tonto que apoyarnos en nuestro propio entendimiento. Cuando nos creemos que nos las sabemos todas, Dios se encarga sutilmente de bajarnos los humos y nos hace aterrizar. Así que mientras más altos nos trepemos en nuestra supuesta ciencia, más duro será el golpe en la caída. El versículo que sigue a los dos que estamos estudiando hoy, es decir Proverbios 3:7 dice lo siguiente: No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová,  y apártate del mal.

Cuando reconocemos a Dios en todos nuestros caminos estamos diciéndole a Él algo semejante a lo que escribió el salmista en Salmo 119:168: He guardado tus mandamientos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti. Para estar bajo la dirección de Dios, debemos de caminar por la vida basado en Sus reglas no en las nuestras. No podemos olvidar que Dios, por ser nuestro Creador, conoce mucho mejor que nosotros todo lo que debemos hacer para no perjudicarnos. Como nuestro Padre, Él solo desea nuestro bienestar.

Cuando confiamos en Dios y no en nuestros conocimientos, reconocemos su infinita sabiduría. De este modo Él puede tomar las riendas y enderezar nuestros caminos, como dice Isaías 40:4: Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Dejemos pues en Sus manos la dirección de nuestra vida para que las grandes cosas que Él ha planificado para nosotros sucedan. Dios te bendiga.

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