Preparando el Viaje, Abriendo Camino

Subirá el que abre caminos delante de ellos; abrirán camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová.

Miqueas 2:13

Antes de partir, el viajero se traza un plan para el camino. Cuando se prepara el camino para otros muchos que seguirán luego la misma ruta, alguien irá a la vanguardia abriendo caminos. La responsabilidad de quien marcha al frente es muy grande porque le toca recibir primero los peligros y las adversidades del camino. Por lo tanto, debe de estar dispuesto a soportar las pruebas y las situaciones difíciles a fin de facilitarles a los demás un viaje menos peligroso y más seguro.

Algunas veces, el caminante de vanguardia recibe como pago la incomprensión y el rechazo mismo de aquellos por quienes está abriendo caminos. Pero eso es parte de su misión, la cual implica el sacrificio de ser líder y pionero. Si el líder entiende que quien va a la cabeza delante de él es el Señor, podrá soportar mejor todas las situaciones de rechazo, hostilidad, temor y peligro. No podemos perder nunca de vista que nuestro general de cinco estrellas es el propio Dios.

Pablo entendió muy claro eso y le pidió a Dios que le abriera camino: rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros (Romanos 1:10). Nosotros debemos de hacer exactamente lo mismo si queremos transitar seguros por los caminos que nos toque andar. Antes de emprender cualquier viaje, el mejor preparativo que podemos hacer es ponerlo en las manos del Señor. La oración es el mejor medio de prepararnos para el camino que tenemos por delante.

En cuanto al abrir camino para otros, te puedo decir, por mi experiencia personal, que me ha tocado varias veces en mi vida. Como muchos otros, fui el primero en mi familia que tomó el camino de emigrar de su país hacia territorio de los Estados Unidos. Y, como muchos otros, a mí también me tocó pagar el precio de llegar a un país extraño, sin tener a los míos cerca y luchando con el fin de regularizar mi situación migratoria.

Finalmente yo logré encaminarme en mi nuevo país y me involucré en el proceso de traer al resto de mi familia. No siempre recibí el agradecimiento como recompensa por abrirle el camino. Al contrario, hubo casos en que mi esfuerzo no fue apreciado en lo absoluto; pero eso no es lo importante. Ciertamente yo hice mi mayor esfuerzo por el bienestar de los míos porque era mi deber, no porque esperara a cambio un reconocimiento.

En lo espiritual, muchas veces también nos toca abrirles camino a otros, en especial a los miembros de nuestra familia. Si te ha tocado ser el primero en tu familia en conocer la Verdad que te hace libre, es probable que hayas sentido al inicio el rechazo de muchos de los que te rodean. Que eso no te impida continuar hacia adelante en tu caminar con Dios, al contrario, continúa caminando en fe y orando en todo momento por ellos. Esa oración no caerá en el vacío. Recuerda que el Señor anhela la salvación de todos, por lo tanto, una oración como esta va conforme a Su voluntad y será respondida. Dios te bendiga.

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