Provisión para el Camino

Después mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino; y así se hizo con ellos.

Génesis 42:25

Cuando los hijos de Jacob fueron a Egipto a abastecerse de alimentos durante los años de escasez, su hermano José, quien era el administrador de ese país, ordenó que les dieran provisión para el camino. Es evidente que el viajero necesita comida y agua para su travesía para conservar su salud y su bienestar a lo largo del camino. En nuestro caminar cristiano vamos a necesitar alimento y agua espirituales para que no desmayemos sino que permanezcamos firmes hasta alcanzar la meta.

Así como alimentamos nuestros cuerpos, necesitamos alimentar  nuestro espíritu con el pan de vida, como dice Juan 6:35: Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene,  nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Jesucristo se ofreció a Sí mismo como el cordero inmolado en sustitución por nuestros delitos y pecados. Él es nuestro alimento espiritual, es nuestro sustento.

Y así como saciamos nuestra sed corporal con agua fresca, debemos de saciar nuestra sed espiritual con el agua viva que nos brinda nuestro Señor Jesucristo, conforme a lo que está escrito en Juan 4:14: mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Recibamos el agua viva que calma la sed para siempre y que solamente podemos recibir de manos de nuestro Señor.

Jesús también dice en Juan 6:54-56: El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Busquemos de Él, quien será la mejor provisión disponible para nuestro camino por la vida.

Voy a preguntarte algo, ¿tienes suficiente provisión de comida y agua para tu travesía desde esta vida que conoces hacia lo que viene después? ¿Estás completamente seguro de que cuando abandones este mundo no pasarás hambre ni sed? Piensa por un momento antes de contestar mis preguntas. En este mundo podemos vivir varias décadas, pero el tiempo que transcurrirá luego de nuestra partida no tiene límite. Por lo tanto, el camino es largo y la travesía requerirá ir preparados para no padecer de hambre y de sed.

Tanto el alimento terrenal como el agua que conocemos resultan inútiles para caminar en la eternidad. En verdad, nada de lo que existe en este mundo lo podemos llevar con nosotros al morir. Solo hay una forma de abastecernos para el camino más largo que cada ser humano indudablemente emprenderá. Nuestra fuente de pan de vida y agua de vida eterna se llama Jesucristo. No es una casualidad que estés escuchando o leyendo este mensaje hoy. Dios te está llamando a tomar la decisión de abastecerte para la eternidad. Ponte a cuentas con Él y recibe hoy el agua de vida y el pan de tu salvación. Dios te bendiga.

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