Dios Guarda el Camino

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

Génesis 28:20-21

Nunca dejemos de tomar en cuenta que Dios guarda nuestros caminos y tal cosa debemos pedirle cada día, tal como lo hizo Jacob cuando abandonaba su hogar paterno. Hay que poner a Dios al frente de nuestro diario caminar porque Él conoce mejor que nadie lo que nos conviene y lo que necesitamos. Jacob recibió lo que le pidió a Dios y se mostró agradecido por eso: Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado (Génesis 35:3).

Dios espera que nosotros reconozcamos que su mano ha obrado en nuestras vidas guardando nuestro camino. Es por eso que nuestro corazón agradecido debe honrar a Dios, como lo hizo Jacob con sus ofrendas. Ahora bien, es preciso decir que nuestras ofrendas y sacrificios a Dios no pueden verse como una forma de comprar Su favor. Dios nos ama y nos da por gracia todo lo que pidamos con fe, como nos dice Mateo 7:7: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Nuestras ofrendas a Dios son pruebas de que le correspondemos a Su amor y a Su perdón y es algo que debemos hacer con alegría, como nos dice 2 Corintios 9:7: Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. La viuda de Sarepta (1 Reyes 17:9-16) es un ejemplo de un dador alegre. Ella creyó las palabras que Dios le había dado a través del profeta Elías y lo que parecía imposible sucedió.

Caminar por la vida no es fácil para nadie, y todo se dificulta más cuando nuestras fuerzas son insuficientes para sostenernos. Además, es inevitable transitar por lugares donde el peligro asecha. Pero si nos encomendamos a Dios, Él guardará nuestro camino y nos librará de todo mal. Si te ha pasado, no pienses que eres la única persona en este mundo que ha pasado por situaciones difíciles. ¡A todos nos ha tocado! Nadie está exento de sufrir contratiempos.

Es tiempo de encarar nuestro caminar por la vida con una actitud diferente. En lugar de vivir lamentándonos por los problemas, oremos para que Él guarde nuestro camino. Como nuestro Padre, Dios va a responder positivamente nuestra oración porque Su deseo es lo mejor para nosotros. Pero mucho ojo, lo mejor para nosotros no siempre es lo que creemos. Podemos estar equivocadamente anhelando algo que nos perjudica. Y obviamente, Dios no va a concedernos ese deseo que nos hace daño. Y cuando Dios haya guardado nuestro camino, seamos agradecidos con Él. Demos a Él la honra que merece y el reconocimiento de que sin Él guardando nuestro camino estaríamos perdidos. Ofrezcamos ofrendas al Padre, como lo hizo Jacob. No siempre ha de ser en cosas materiales ya que la mayor ofrenda que Él espera es nuestro corazón. Dios te bendiga.

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