Dios Guía el Camino

Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.

Éxodo 13:21

Dios guió a su pueblo escogido de día y de noche durante su camino desde Egipto hasta la tierra prometida. De igual manera, Él nos guiará a todos aquellos que hoy formamos Su pueblo del nuevo pacto a través del desierto de la vida terrenal, alumbrando nuestro camino desde que salimos del Egipto de las tinieblas del pecado, hasta que alcancemos la tierra prometida de la morada celestial. Nuestro Salvador Jesucristo había dicho a sus discípulos en Juan 14:2-3: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

No hay que temer a la adversidad, la Biblia dice en el Salmo 23:1-3: Jehová es mi pastor;  nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Y también dice en Salmo 91:11: Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

Dios es fiel a Su palabra y hará con aquellos que le aman lo mismo que hizo con el pueblo hebreo, lo cual reseña la Biblia en Deuteronomio 1:31: Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar. En ningún momento Dios abandonó al pueblo de Israel en su trayecto desde Egipto hacia la tierra prometida. Y no fue porque los israelitas se portaran bien o hicieran cosas agradables delante de Dios. Todo lo contrario, el pueblo demostró su rebeldía muchas veces; pero Dios siempre demostró la fidelidad de Sus promesas.

Tú mismo puedes ser tratado por Dios como Su hijo si haces justamente lo que dice Su Palabra en Juan 1:12: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Ahora mismo puedes alcanzar el privilegio de ser llamado hijo de Dios si decides recibir a Jesucristo y creer en Su nombre. Aunque te resulte increíble es así de sencillo, como está escrito en 1 Juan 5:5: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

No se trata de que seas buena gente o te preocupes por lo demás. Todo lo bueno que puedas hacer lo puedes derrumbar fácilmente con una simple duda. La Biblia es muy clara cuando dice que nadie es bueno. Es imposible que pasemos la prueba de bondad cuando el estándar es tan alto como el propio Hijo de Dios. Hagamos caso a lo que dice la Palabra de Dios, recibamos a Jesucristo, el Hijo de Dios en nuestro corazón. Creamos en Su nombre y confesemos con nuestra boca que Él es nuestro Señor. Él guiará nuestro camino hacia los prados de delicados pastos de la morada celestial. Dios te bendiga.

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