Peligros en el Camino

Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

Lucas 10:30

El viajero tiene siempre latente la ocurrencia de peligros durante su camino hacia su destino final. En los tiempos modernos, viajar en automóvil es la forma más utilizada para movernos de un lugar a otro. Pensemos en todo aquello a que puede verse expuesto un viajero: accidentes, asaltos, lluvia, nieve, derrumbes, carreteras bloqueadas, retraso por el tráfico, desvíos, etc. En los tiempos bíblicos no existía el automóvil y los medios de transporte eran animales como el caballo, el burro y el camello o simplemente utilizar el famoso carro de Don Fernando: “un ratito a pie y otro caminando”.

En el evangelio de Lucas, Jesús narra una parábola donde describe los peligros que sufrió un viajero judío en su camino. Diariamente, en muchos lugares del mundo ocurren asaltos como éste y, en ocasiones, la víctima no vive para contarlo. De tales noticias se alimentan los periódicos, las radioemisoras y las cadenas de televisión para vendernos la morbosidad de un mundo decadente.

En nuestro camino espiritual tenemos peligros semejantes, lo cual ya nos había advertido el Señor en Juan 10:10: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Este ladrón está plenamente identificado en la Biblia, la cual también indica qué cosa pretende robar este ladrón, según leemos en Lucas 8:12: Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.

No sigas permitiendo que ese ladrón te robe con engaños la palabra de salvación, la cual marca la diferencia entre tener la vida eterna o el castigo eterno. Ciertamente que debes de andar vigilante todo el tiempo, tal como aconseja la Palabra en 1 Pedro 5:8: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar

Pero también debemos de reconocer que el diablo no es invencible. Si nos sujetamos a Dios, él huirá de nosotros, como nos dice Santiago 4:7: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Cada vez que el diablo te quiera recordar tu pasado, recuérdale su futuro: Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10).

No podemos negar que en nuestros caminos tendremos que enfrentarnos con peligros. El hacerte cristiano y aceptar a Jesucristo no es una vacuna contra los problemas. Quien tal cosa diga te está predicando un falso evangelio. Escrito está en Juan 16:33: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Ningún peligro que enfrentemos en nuestro camino podrá derrotar al Rey de reyes y Señor de señores. Dios te bendiga.

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