Nacer de Nuevo

Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Juan 3:3-7

Las cosas de Dios pueden parecer ilógicas cuando se razonan desde el punto de vista humano. Cuando Jesús le dijo a Nicodemo que era necesario nacer de nuevo para ver el Reino de Dios, inmediatamente Nicodemo se imaginó a un adulto entrando al vientre de su madre para nacer. En verdad, Jesús no se estaba refiriendo a un nacimiento en la carne sino a un nacimiento totalmente distinto proveniente del Espíritu. Ese es el real y verdadero segundo nacimiento, el cual necesitamos a fin de entrar en el Reino de Dios.

¿Por qué es necesario nacer de nuevo en el Espíritu? Cuando nacemos del vientre de nuestra madre somos nacidos en la carne. Sin embargo, tener aliento de vida no quiere decir que todo nuestro ser esté vivo. Hay una parte de nosotros que está muerta aunque disfrutemos de una excelente salud. Esa parte es el espíritu, el cual está muerto por culpa del pecado. En este caso, la muerte espiritual significa estar separado de Dios, cuya santidad es totalmente incompatible con el pecado. Al nacer de nuevo en el Espíritu, entonces nuestro propio espíritu recibe vida, la cual, contrario a la vida carnal que conocemos, no tendrá fin porque es vida eterna.

¿Cómo nacemos de nuevo? Nacer de nuevo implica el restablecimiento de la relación entre Dios y el hombre. Esa relación fue rota por el pecado y como dice Romanos 6:23: Porque la paga del pecado es muerte. Por lo tanto, alguien debió morir para pagar el precio de nuestro pecado. Ese alguien fue nuestro Señor Jesucristo, quien tomó tu lugar y el mío en la cruz del Calvario muriendo en expiación por nuestros pecados. Pero el Señor Jesús no quedó muerto sino que resucitó al tercer día venciendo al pecado y a la muerte. Y gracias a Él, nosotros tenemos la oportunidad de nacer de nuevo del agua y del Espíritu y, con ello, tener acceso a ver el Reino de Dios.

Continúa diciendo Romanos 6:23: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. El nuevo nacimiento no es algo que podemos comprar ni ganar, es un hermoso regalo que viene de parte de Dios. La vida eterna no se adquiere por derecho propio. Es imposible ser salvo por medio de nuestras propias obras. Tampoco hay una garantía de tener vida eterna por pertenecer a una iglesia particular o por seguir ciertos ritos. Solamente a través de Jesucristo y de nadie más, se adquiere la ciudadanía celestial.

Nacer de nuevo es lo que dice 2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Estemos pues en Cristo a fin de que ocurra el nuevo nacimiento que necesitamos para ver el Reino de Dios y disfrutar de vida eterna junto a nuestro Padre Celestial. Dios te bendiga.

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