Aprendiendo a Hacer Su Voluntad

Enséñame a hacer tu voluntad,  porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Salmo 143:10

La única forma de aprender es recibiendo enseñanza. Los niños son enviados a las escuelas donde sus maestros les enseñan las diferentes asignaturas que les servirán para posteriormente ganarse la vida. Cuando se trata de aprender las cosas de Dios, debemos procurar que el Divino Maestro nos enseñe. Nunca conoceremos la voluntad de Dios si no permitimos que Él nos enseñe a hacerlo. Afortunadamente, Dios nos dejó por escrito todo lo que debemos aprender a fin de hacer Su voluntad.

Romanos 12:2 dice cómo es la voluntad de Dios: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. En tal sentido, la voluntad de Dios tiene tres características: es buena, es agradable y es perfecta. Porque es buena, la voluntad de Dios nunca va a traer el mal. Porque es agradable, hacer Su voluntad no es una tarea tediosa. Y porque es perfecta, no existe margen de error cuando hacemos la voluntad de Dios.

En el ejercicio de mi carrera profesional muchas veces me vi siguiendo instrucciones que de antemano yo sabía que no iban a funcionar. Aprendí que discutir con mis jefes acerca de cambiarlas era en vano. Así que mi postura era de seguir las instrucciones al pie de la letra hasta que quedara demostrada su inutilidad. En tal caso, el jefe asumía la responsabilidad para hacer los cambios. Si yo hubiera hecho las cosas a mi manera o tomaba atajos para hacer que las cosas salieran según mi propio criterio, probablemente nunca se alcanzaría corregir los errores de un método defectuoso.

Desde hace algunos años he acuñado una frase con respecto a hacer nuestra voluntad o la de Dios. Cuando haces tu voluntad, tú eres responsable por las consecuencias; pero cuando haces la voluntad de Dios, Él es el responsable por las consecuencias. A diferencia de lo que puede pasar con un jefe humano, las instrucciones de Dios nunca van a fallar. Él es perfecto en todos los sentidos y todo va a salir bien si seguimos al pie de la letra Sus instrucciones. No hay riesgo alguno cuando nos ceñimos a la voluntad de Dios. Y lo mejor de todo es que Él asume completamente la responsabilidad.

La fuente inagotable del conocimiento de la voluntad de Dios está en la Biblia, sobre lo cual escribe el apóstol Pablo en 2 Timoteo 3:16-17: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Por lo tanto, el libro de texto por excelencia para aprender a hacer la voluntad de Dios es la Biblia

Cuando aprendemos a hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial ocurre lo que dice 1 Juan 2:17: el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Permanezcamos pues para siempre haciendo en todo momento Su voluntad en lugar de la nuestra. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s