Dar para Recibir

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

Lucas 6:38

El tema que nos trae Lucas 6:38 no le resulta muy agradable a mucha gente en estos tiempos. A la mayoría de las personas hoy día le parece correcto sacar lo suyo primero y luego darle a los demás lo que sobra. Sin embargo, eso no fue lo que enseñó el Divino Maestro Jesucristo, sino que lo que recibiremos vendrá como consecuencia de lo que hemos dado primero.

En este siglo XXI, las sociedades humanas se han vuelto cada vez más egoístas. Cada quien solo anda buscando lo suyo propio y no les importa lo que pueda pasarle a los demás. Lo menos que la gente piensa es en dar, todos esperan recibir; pero muy pocos tienen la disposición de entregar algo. Ya se da por sentado el sentido de pertenencia de las cosas. Por eso, muy pocos se acuerdan de dar gracias por los favores que reciben y mucho menos dan gracias a Dios, a quien cada vez más van sacando de sus vidas.

Hay un versículo bíblico que muchas veces ha sido utilizado con un fin distinto por el cual fue escrito. Dice 2 Corintios 9:6: Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Lo que escribió Pablo en 2 Corintios es una reafirmación de lo que dijo Jesús en Lucas 6:38: hay que dar para poder recibir. Sin embargo, he visto como algunos usan 2 Corintios 9:6 para llevar a la gente a hacer supuestos pactos con Dios, tal si fuera una transacción comercial tipo bolsa de valores.

Dios mismo ha dado el ejemplo de dar primero, como expresa Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Frente a una humanidad corrompida por el pecado, Dios ofreció a Su Hijo en sacrificio con el único fin de que cada hombre o mujer tuviera la oportunidad de evitar pasar la eternidad en un lugar de perdición. Dar a Su Hijo fue un acto supremo de amor de parte de Dios.

No es una coincidencia que estés leyendo o escuchando este mensaje. Voy a hablarte de algo que puedes dar para que recibas una medida buena, apretada, remecida y rebosante. Mira bien lo que dice Juan 3:16 después de Hijo unigénito: para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Te invito a que creas en Jesucristo, que le entregues tu corazón a Él en este día. Si Dios ha dado a Su Hijo, por amor, ¿sería pedirte demasiado si Dios espera que le des tu corazón?

Recuerda que vas a dar tu corazón primero; pero a cambio vas a recibir una medida buena, apretada, remecida y rebosante. Y esa medida que recibirás es la vida eterna, la cual no tienes forma alguna de ganarla conforme a tus propios méritos. Es un regalo que, aunque aparentemente sea gratuito para ti, ya Dios pagó un precio muy alto: la vida de Su propio Hijo. Dar tu corazón a Jesucristo hoy es la mejor decisión que puedes hacer en toda tu vida ya que recibirás a cambio salvación y vida eterna. No siembres escasamente, da lo mejor de ti y segarás el perdón de tus pecados. Dios te bendiga.

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