La Carne y el Espíritu son Incompatibles

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Gálatas 5:16-18

He escuchado a mucha gente decir que esta vida se hizo para gozarla. Según quienes así piensan, la vida es muy corta y lo único que nos llevamos cuando morimos es lo que hemos gozado. Por eso, este tipo de persona prefiere vivir cada día como si fuera su último, se dan a los placeres y no les importan las cosas espirituales porque piensan que les impiden gozar como es su deseo. Pero el gozar las cosas carnales es todo lo opuesto a lo espiritual. En la carne se vive la vida loca, mientras en el Espíritu vamos a disfrutar de vida eterna.

Andar en el Espíritu no es algo sencillo ni tampoco es algo que podemos hacer en nuestro estado natural. La naturaleza de todo ser humano sin excepción tiende a inclinarse hacia el pecado, no hacia la santidad. Cada día la vida nos presenta múltiples tentaciones que nos sacan del enfoque sobre las cosas de Dios. Los medios de comunicación, las redes sociales y nuestros propios amigos, nos pueden arrastrar a hacer cosas que muchas veces nos llevan por caminos equivocados. Satisfacer los deseos de la carne nos puede conducir a nuestra propia destrucción.

Cuando yo era estudiante de primer año de ingeniería química viví en una pensión junto con otros dos estudiantes más. Yo era el más joven de los tres y el mayor de todos era Carlos, un estudiante de término de economía y quien contaba con 23 años. Su padre era un comerciante español y su madre era una alemana de origen judío. Carlos tenía todo lo que se podía anhelar: dinero, buena presencia y terminando su carrera.

Sin embargo, Carlos prefería vivir su vida al máximo que prestarle atención a sus estudios. Faltaba repetidamente a clases porque dormía durante el día ya que las noches las usaba para los placeres: alcohol, drogas y mujeres. Un fin de semana en el cual solo Carlos estaba en la pensión fue un amigo suyo, compañero de juergas a buscarlo. Ese día, Carlos no tenía ánimo de salir; pero su amigo lo convenció diciendo que le tenía una chica para él.

La noche de fiesta de Carlos y sus amigos terminó en desgracia. Andaban en una camioneta que manejaba su amigo quien, en medio de la borrachera y las drogas no vio que la carretera estaba en construcción y subió la camioneta por un terraplén hasta hacerla volcar sobre sí misma. En las vueltas, Carlos salió disparado fuera del vehículo y su cabeza impactó contra un muro muriendo instantáneamente. La suerte de su amigo y la chica que los acompañaba no fue diferente, él murió dos días después y ella a los cuatro días.

Procuremos pedirle a Dios que nos conduzca a vivir en el Espíritu en lugar de vivir en la carne. No siempre hacer lo que queremos nos conviene, pero la sabiduría del Espíritu de Dios siempre nos llevará por el camino correcto. Dios te bendiga.

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