Lo que Nos Contamina

Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

Marcos 7:20-23

El siglo XX marcó una gran aceleración en el desarrollo de la Tierra. Muchos inventos que revolucionaron la vida humana fueron creados entre 1901 y el año 2000. Pasamos de movernos usando fuerza animal a transportarnos en automóviles y trenes balas. El petróleo se convirtió en la materia prima más deseada. Pero el progreso trajo como consecuencia problemas ambientales porque se contaminaron las aguas, los suelos y el aire. Pero la Palabra de Dios nos dice que hay cosas peores que nos contaminan.

Ciertamente el mundo ha cobrado una gran conciencia ambiental en los últimos años. Ya mucha gente es consciente de que nuestro planeta está muriendo porque hemos abusado contaminándolo. Los medios de comunicación reseñan las grandes catástrofes ambientales de la historia reciente. Veamos algunas de ellas. La energía nuclear pacífica ha ocasionado accidentes notables, entre ellos Chernóbil en Ucrania (1986) y Fukushima en Japón (2011).

La plataforma petrolífera Deepwater Horizon, de la British Petroleum (BP), explotó el 22 de abril de 2010 a unos 75 kilómetros de la costa de Louisiana, en el golfo de México. Se considera el mayor derrame de petróleo accidental marino en la historia de dicha industria. Once personas perdieron la vida y se estima que se derramó una cantidad de 4.9 millones de barriles. El 24 de marzo de 1989 el petrolero Exxon Valdez encallaba con el arrecife Bligh (Alaska) y derramaba más de 40 millones de litros de petróleo en una zona de alto valor ecológico. Es considerada una de las peores mareas negras de la historia.

El 3 de diciembre de 1984 se produjo en la región de Bhopal (India) una fuga de isocianato de metilo de una fábrica de pesticidas. El compuesto, una vez en contacto con la atmósfera, se descompuso en gases muy tóxicos que formaron una nube letal que avanzaba a ras de suelo. Las estimaciones rondan los 8,000 muertos el día del accidente y unos 12,000 fallecidos posteriormente a consecuencia del accidente. Miles de cabezas de ganado y animales murieron, así como una alta contaminación del suelo por sustancias tóxicas y metales pesados.

Pero la mayor contaminación del ser humano no es la que producen las plantas nucleares, los derrames de petróleo u otras sustancias química. Lo que más nos contamina sale de nuestro propio ser, y esa contaminación produce mucho mayor daño a nosotros y a toda la humanidad. La contaminación que salió del corazón de Adolf Hitler produjo una terrible guerra en la cual murieron millones de personas. Y no pensemos que somos más inocentes que el líder alemán de la Segunda Guerra Mundial. Cualquiera de nosotros puede anidar en su corazón fuente de pecados que afectarían a mucha gente. Revisemos nuestro corazón y probemos cuán contaminados estamos. Dios te bendiga.

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