El Perdón que Dios nos Da

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Isaías 1:18

Es algo bueno tener en cuenta que Dios actúa en forma muy distinta a los humanos. Mientras nosotros damos un perdón condicional, Dios cuando perdona borra completamente la falta. Y, a pesar de que cada hombre y cada mujer han pecado abundantemente contra Dios, Él jamás deja de perdonar a todo aquel que se humilla y reconoce sus transgresiones. Solo quien justifica su mala conducta y rehúsa aceptar su culpa se condena a sí mismo. El orgullo y la falta de reconocimiento de nuestros errores nos excluyen de recibir el perdón total de parte de nuestro Creador.

Una frase muy común que he escuchado es “yo perdono, pero no olvido.” Para mí, quien dice tal cosa realmente no ha perdonado genuinamente a su ofensor ya que continúa recordando la ofensa que dice haber perdonado. Como es posible que la misma persona lo vuelva a ofender, es probable que quien diga perdonar pero no olvidar, le va a sacar la factura de las ofensas anteriores, lo cual demostrará que nunca le había perdonado.

Cuando Dios perdona, olvida por completo la ofensa. Dice Su Palabra en Miqueas 7:19: Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. El hombre ha pisado la superficie de la Luna. Sin embargo, lo profundo del mar sigue sin ser conquistado. Allí, donde la presión atmosférica alcanza su máximo y donde reina oscuridad total, es donde Dios deposita las ofensas que le hemos hecho cuando Él nos perdona.

Para quienes insisten en que sí es válido no olvidar a pesar de perdonar, les sugiero que lean lo que dice Isaías 43:25: Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. El perdón de Dios implica borrón y cuenta nueva, lo cual es un obvio indicio de que Su perdón implica el olvido total y completo de nuestros pecados.

Como dije al principio, el perdón de Dios no pone condiciones cuando nos humillamos delante de Él y reconocemos nuestras faltas. En 1 Juan 1:9 leemos: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Es imposible ocultarle a Dios nuestros pecados. Él lo sabe todo, lo ve todo y lo escucha todo. Entonces, de nada nos sirve que neguemos nuestros pecados ante Él. Es mucho mejor para nosotros confesarlos porque así recibiremos Su perdón que nos limpia de maldad.

Tengamos siempre presente que Dios jamás va a recordarnos nuestros pecados, es el otro quien nos acusa, como dice Apocalipsis 12:10: Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Demos gracias a Él por perdonarnos y por borrar nuestros pecados. Dios te bendiga.

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