La Eficacia de la Oración por Sanidad

Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Santiago 5:15-16

En mi carrera he aprendido que un proceso debe ser eficaz, eficiente y productivo. Por lo tanto, tal proceso debe ser diseñado de forma que dé resultados que justifiquen lo invertido en su desarrollo y operación. Poniéndolo en un plano más sencillo, la eficacia significa que el esfuerzo realizado para hacer algo genere un fruto beneficioso. En el ámbito espiritual, la oración debe de ser eficaz con el fin de que pueda obtenerse lo que se le pide a Dios.

He visto en mí mismo y en personas conocidas la eficacia de la oración de fe. En lo que a mí respecta, he sido sanado en base a la oración y también he participado en oraciones por enfermos que han recibido sanidad. Además he visto a otros siervos de Dios orar por enfermos que han sido sanados por completo de sus enfermedades. Uno de estos siervos de Dios en un gran amigo mío, el pastor Augie David.

El pastor Augie David es natural de Bangalore en India. He sido testigo de la forma en que el Señor lo utiliza en sanidades en sus campañas por las naciones e incluso en reuniones pequeñas, algunas de las cuales las ha llevado a cabo en mi propia casa. Él escribió un libro: Cómo desatar la habilidad de Dios en ti, en el cual presenta numerosos testimonios de sanidad que le han ocurrido. En mi amigo pastor he comprobado lo que es la oración eficaz de fe que sana a los enfermos.

En el Antiguo Testamento hay varios ejemplos de oraciones por sanidad. Uno de ellos es Salmo 6:2: Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Otro ejemplo está en Jeremías 17:14: Sáname,  oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza. En ambos casos es el propio enfermo quien ora por su sanidad.

Orar por los enfermos es algo sobre lo cual nuestro Señor nos dio autoridad, tal como vemos en Mateo 10:1: Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Se puede decir que es parte de nuestra lista de tareas como siervos de Jesucristo.

Es cierto que orar por los enfermos e imponer manos sobre ellos para que sanen es una de las señales de los que creen en Jesús, como dice Marcos 16:17-18. Sin embargo, el Espíritu Santo otorga según lo estime conveniente dones especiales de sanidades, como nos dice 1 Corintios 12:8-11: Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro,  interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Dios te bendiga.

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