Perdonar Siempre

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Mateo 18:21-22

Perdonar setenta veces siete no significa que cuando alguien nos haya ofendido 491 veces no debemos perdonarle la última porque ya alcanzó el límite. Jesús no le dijo a Pedro que efectuara la multiplicación de setenta por siete para calcular las veces que debía perdonar. El número resultante es solo un símbolo de que nos toca perdonar siempre. Si la operación matemática que el Señor le dijo a Pedro hubiera sido de siete elevado a 70, el número producido fuera 1.435 × 1059, es decir, 1,435 seguido por 56 ceros, una cantidad inmensamente grande, lo cual despeja la duda de que debemos perdonar todas las veces.

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto cuando en cierto punto de su viaje discutieron y uno de ellos le dio una bofetada al otro. El ofendido, sin decir nada, escribió en la arena: “HOY MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.” Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse y su mejor amigo no dudó en salvarlo. Al recuperarse, tomó un estilete y escribió en una piedra: “HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.”

Intrigado el amigo preguntó: “¿Por qué cuando te lastimé escribiste en la arena y hoy escribes en la piedra?” Sonriendo el otro amigo respondió: “Cuando un gran amigo nos ofende debemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; pero cuando nos pase algo grandioso, debemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde jamás viento alguno pueda borrarlo.”

No sé si esta leyenda árabe es una historia real o ficticia. Lo cierto es que la actitud del amigo ofendido es la correcta conforme a lo que dice Mateo 18:21-22. Perdonar a los que nos han ofendido es lo que debemos hacer cada vez. Eso es parte también de la oración modelo que nos enseñó el Señor y es además un requisito para recibir perdón de parte de Dios.

Como está escrito en Mateo 6:14-15: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Está muy claro que perdonar a nuestros ofensores es ineludible y lo debemos hacer todas las veces que ocurra, sin excepción alguna. Si Dios está dispuesto a perdonar nuestros pecados, ¿quiénes somos para negarle el perdón a alguien?

Si hoy que me escuchas o lees este mensaje descubres en tu corazón que todavía tienes ofensas que no has perdonado, te pido que tomes en cuenta lo que dice el Señor. Además de que perdonar es un mandamiento, la falta de perdón te hace más mal a ti que a quien te ofendió. Libérate de todo resentimiento y perdona todas las veces que sea necesario, de nada te sirve mantener dentro de tu corazón el recuerdo de una ofensa que quizás tu ofensor ya ni recuerda. Setenta veces siete significa siempre. Dios te bendiga.

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