Todas las Cosas Ocurren para Bien

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Romanos 8:28

Si de algo he aprendido en la vida es que muchas de las cosas malas que me han pasado han servido posteriormente para algo positivo. Incluso mis propios errores me han sido útiles para aprender la forma en la cual no se hacen las cosas. Lo que dice Romanos 8:28 tiene un significado muy importante para los hijos de Dios: todas las cosas les ayudan a bien. Por tanto, cada hijo y cada hija de Dios no deben sentir temor o preocupación por las cosas que les suceden. Lo más importante es tener en cuenta que sobre nosotros existe un Padre amoroso que se encarga de que el final de la historia sea siempre feliz.

En mi vida me han pasado muchas cosas que, al cabo del tiempo pude darme cuenta de que ocurrieron para bien. Podría escribir un libro tan solo de esas historias. Es por eso que la gente se sorprende de que yo no sienta preocupación ante la adversidad. Es que mi Dios bendito me ha demostrado tantas veces lo que dice Romanos 8:28 que yo sería un tonto si dejara de confiar en Él. Su bondad y misericordia han estado conmigo incluso durante el tiempo en el cual yo vivía dándole la espalda y tratando de hacer solamente lo que me daba la gana.

El 30 de agosto de 1979, yo estaba junto a dos compañeros cantando en las fiestas patronales de un pequeño pueblo del norte de la República Dominicana. Nosotros nos pasamos todo el día en dicho pueblo y disfrutamos de un tiempo muy agradable. La gente nos trató de manera excelente. Nos habían atendido en la casa del alcalde del pueblo y al final de la jornada nos extendieron la invitación para quedarnos a dormir allí.

Mientras eso pasaba, el país se encontraba en estado de alerta máxima ante el impacto inminente de un poderoso huracán. Como la entrada del huracán sería por el sur del país, nuestros anfitriones nos animaban a quedarnos diciéndonos que allí en el norte no iba a pasar nada. Yo estaba dispuesto a quedarme, pero mis dos amigos dijeron que no. Yo entonces dije que como andábamos juntos iba a acatar la decisión mayoritaria aunque no fuera mi deseo personal. De esta manera, fuimos conducidos hasta nuestra ciudad a donde llegamos en horas de la madrugada.

El 31 de agosto de 1979 amaneció lloviendo en todo el territorio dominicano y en horas de la tarde, el poderoso Huracán David, categoría 5, con vientos superiores a 240 kph impactó la isla. La secuela de destrucción que dejó David a su paso incluyó la muerte de más de dos mil personas. ¿Qué pasó en el pequeño pueblo del norte donde yo estuve el día anterior al huracán? Un poderoso río se desvió e inundó por completo el pueblo. Más de 50 personas murieron allí, incluyendo la 7 que vivían en la casa donde yo iba a estar. Esa casa fue arrastrada por las aguas enfurecidas del río.

Yo deseaba quedarme y seguir disfrutando del buen rato; pero Dios no me lo permitió porque quería el bien para mí. Si hoy te identificas con un suceso desagradable que te está pasando, piensa que tu Padre Celestial va a usar para bien lo que te está pasando. Al final, vas a mirar hacia atrás y se lo agradecerás. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s