Victoria sobre los Problemas

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

2 Corintios 4:17-18

Mucha gente anda por la vida ahogada por los problemas. Y la pregunta que me puedes hacer es ¿y tú no tienes problemas? Pues te puedo responder con un sí rotundo. Por supuesto, tengo muchos problemas, de hecho, los he tenido toda mi vida y pienso que solo dejaré de tenerlos cuando muera. Pero mi actitud ante los problemas es tomar una de dos posturas. Si está en mis manos resolver el problema lo que debo hacer es actuar en consecuencia para resolverlo. Por otro lado, si carezco de habilidad para resolver el problema, con preocuparme y agobiarme no lo voy a quitar de mi camino. En tal caso, lo mejor es descansar en el Señor para esa situación.

Es tan común que la gente se enfoque en lo que cree ver y considera real. Si lo que se le presentan son problemas, piensan que todo les es desfavorable; pero cuando la vida parece sonreírles, se olvidan de que habrán tiempos malos y buenos para cada ser que habita esta Tierra. Cuando los problemas se presentan, es mejor tomar una actitud de fe que una de verse abrumado. Pero para tener la actitud de fe, es preciso meditar en quién confiamos. Si es solo en nuestras fuerzas, probablemente nuestra propia limitación nos acabaría; pero si nuestra fuerza es el Dios Todopoderoso, no hay nada que temer.

Dice Salmo 91:1: El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Si somos hijos de Dios, entonces Él nos cubre y nos protege. Hay que tener claro que los hijos de Dios continuarán teniendo los mismos problemas que el resto de la humanidad. La gran diferencia es que el Altísimo, el Omnipotente está con cada uno de sus hijos todo el tiempo.

Entonces, ¿debemos estar afanosos y preocupados igual que el resto del mundo al tener problema? El propio Señor en Mateo 6:31-32 nos explica cuál debe ser nuestra actitud al respecto: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas;  pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Nuestro Padre conoce lo que nos hace falta y ha prometido suplirnos todo, lo que Él espera es que creamos eso y confiemos.

Caminemos por la vida confiando en las promesas de nuestro Padre Celestial. Si bien es cierto que los problemas son inevitables, confiemos en el Dios invisible, quien es más grande que todo lo que nos rodea, es mucho mayor que cualquier problema y es tan real como lo que hoy está a nuestro alrededor y que ya mañana no estará. Por lo tanto, pongamos nuestros ojos espirituales en lo eterno, en las cosas de Dios.

Finalmente, voy a recordarte lo que dice el Salmo 23:4: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. No importa que tan grande sea tu problema, Dios te está diciendo hoy que a pesar de que  las circunstancias auguran tu derrota, Él está a tu lado para asegurarte la victoria sobre tu problema. Ten fe, no dudes más y confía. Dios te bendiga.

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